MUÑECA VIVIENTE

Quisiera que conocieras una historia de la vida real, solo te voy a pedir que la leas cuando tengas suficiente tiempo para que puedas disfrutarla sin interrupciones, no te adelantes para ver el final o las partes medias porque echaras a perder la diversión del suspenso y la sorpresa que te ofrece cada cambio de párrafo

Esta historia estaba destinada a perderse de no ser por que su confesión llego al conocimiento de quien tenía los recursos del lenguaje para entregarla al mundo entero, por razones de elemental ética profesional: los nombres y los lugares han sido cambiados para proteger la privacidad de los protagonistas, adjunto a este correo encontraras la versión original en Word y la imagen real de la protagonista de la historia, solo lo que ella autorizó

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Actualmente tengo 17 años, pero recuerdo cuando tenía 14 y vivía con mis familiares en una hacienda a las orillas de la ciudad, un bonito lugar donde teníamos toda la comodidad posible, en ese ambiente campestre pasaba largos ratos paseando por el hermoso paisaje natural y tenía el cuidado y la atención de los sirvientes de la casa entre los que había un jardinero que decoraba nuestros patios, era un hombre de baja estatura maduro como de cincuenta y tantos años de fiera mirada robusto casi obeso calvo y prieto como llanta de carro llamado Don Bernardo aunque todos ahí le decían Bernasno, en un principio pensé que eso se debía a sus toscas y feas facciones del clásico lugareño de esa región, sabía por los chismes de las cocineras que había enviudado muy joven y no se volvió a casar, decepcionado y amargado vivía solo junto a uno de los graneros que había acondicionado como habitación

Con el tiempo yo noté que él me miraba mucho cuando estaba de espalda, bueno eso es algo a lo que yo estaba ya acostumbrada con los hombres, pues desde esa edad tenía bien desarrollados los atributos femeninos que ellos tanto admiran, muchos decían que era por la natación y por mi afición a pasear en bicicleta, en fin yo acostumbraba platicar con el cuando se encontraba haciendo el trabajo de arreglos florales y siempre que platicábamos me llamaba cariñosamente: “guerita”, su voz tenía un tono grave y varonil, creo que eso era lo que me agradaba al platicar con el, un día espontáneamente corto una flor y me la dio yo la tomé de inmediato y también espontáneamente le correspondí con una sonrisa y me aproxime para darle un beso en la mejilla el cual fallo cuando él giro su cara y nuestras bocas se encontraron en forma por demás accidental, luego los dos nos apenamos y aparentamos que nada había sucedido

Parecía que habíamos metido la pata, por un momento nos olvidamos de las edades y parecíamos dos adolescentes coqueteando, después de eso me alejé de él y ya no me volví a acercar, tal vez tuve miedo de lo que sentía al acercarme a el, sin embargo yo sentía como esa fiera y dominante mirada me acariciaba con fuego desde la nuca hasta los tobillos, por esas fechas cumplí los 14 y como era de esperarse cada amigo incluidos los sirvientes me abrazaban y daban un beso en la mejilla todos lo hicieron pero esa mañana no vi a Don Bernardo, no le di mayor importancia a eso y estando en el comedor con mi madre preparándonos para el desayuno me pidió que trajera un condimento que estaba en un sótano que servia como bodega de vinos, yo había estado nadando y aun tenía puesto un mini atuendo de dos piezas para playa y solo me cubría con un delgado y escotado suéter azul que se anudaba bajo las costillas no acostumbraba vestirme completa estando dentro de casa

Bajé al fondo de la bodega y entré al cuarto de vinos en donde siempre había una mortecina iluminación de color azul, y como de costumbre sentí como la puerta accionada por un pistón neumático cerraba suavemente tras de mi, y al igual que cuando se entra a un cine tarde, me tomó unos segundos acostumbrar la vista, entonces abrí el refrigerador donde se encontraba lo que buscaba y con la iluminación de este vi con sorpresa que ahí se encontraba Don Bernardo subido a una escalera haciendo un trabajo de pintura, la sangre se heló en mis venas y me quede muda, solo lo saludé con una rápida sonrisa y un movimiento de mi mano pero él dejó lo que estaba haciendo y limpiando sus manos con una toalla se acerco a mi para felicitarme por mi cumpleaños, tomó el condimento de mis manos y lo coloco en una mesa mientras la puerta del refrigerador se cerraba lentamente quedando iluminados solo por una tenue luz azul, sabía bien que me iba a abrazar y a besar como todos lo habían hecho ese día pero los dos estábamos solos y encerrados en un cuarto casi oscuro, yo me sentía atrapada y quería escapar pronto de esa situación pero no tenía ningún pretexto mi mente estaba paralizada y mis pies parecían estar pegados con goma al suelo, sentí su severo rostro de fiera y amenazante mirada a escasos centímetros del mío, me estrechó en un abrazo que me acerco a su cuerpo y debido a su baja estatura no me dio el beso en la mejilla sino en el cuello era la primera vez que un hombre me besaba ahí y sentí tantas y tan ricas cosquillas que él lo notó debido a que cerré los ojos mientras lo hacia y como disculpándose por su torpeza repitió el beso estirándome ahora por la nuca con una de sus manos para que me inclinara un poco y poder besarme la mejilla diciéndome muy cerca de la oreja sin soltarme de la nuca: “ES USTED MAS ALTA QUE YO SEÑORITA, PERO DEFINITIVAMENTE ES USTED LA MUJER MAS HERMOSA DE TODO EL MUNDO, FELICIDADES” la mano que me colocó en la nuca era grande caliente y áspera por el trabajo y me había provocado unas cosquillas muy semejantes a las que me había hecho en el cuello con su boca

Con una sonrisa nerviosa y casi tratando de safarme le agradecí su cumplido pero el abrazo continuó en la forma en que tradicionalmente lo hacían los nativos de ese lugar cuando felicitaban a un amigo: levantándome completamente del suelo, yo había recibido ese tipo de abrazos muchas veces de parte de parientes y amigos pero esta vez corrió por mi cuerpo una sensación increíble algo que no puedo explicar pero que me agradaba, en cuanto sentí que me levantaba la sangre afluyó a mi rostro como un intenso rubor y no pude evitar las divertidas exclamaciones que parecían sofocados grititos de placer, el femenino escándalo que hice mientras me cargaba no logró hacer ningún efecto en su acción, con su amplia y sincera sonrisa de alegría él miraba hacia arriba clavando su mal rasurada barbilla en el centro de mi plexo justo donde se abría el escote de mi suéter y podía sentir sobre mi piel descubierta como esta me picaba y su caliente respiración tocaba mi cuello, pensé que debía protestar pero la sensación era tan deliciosa que durante todo el abrazo decidí permanecer con los ojos cerrados muy quieta con la espalda arqueada hacia atrás los brazos colgando sin fuerza y la cabeza también caída hacia atrás como mirando al cielo para evitar que él se diera cuenta del placer que me causaba la rudeza de su abrazo, y sin atreverme a mirarlo ahogaba en mi garganta cualquier sonido que delatara mi estado emocional, la verdad no se cuanto tiempo pasó así, creo que fue bastante rato, pero trate de no preocuparme por eso pues convenientemente el sentido común de mi educación me decía que el prolongado y tradicional abrazo que él me estaba dando con tanto cariño por esa ocasión tan especial debía continuar hasta que él lo terminara, y tal parece que él no tenía intenciones de terminar mientras yo permaneciera inmóvil y sin protestar, y la verdad yo tampoco quería que terminara, me tenía bien atrapada completamente rendida y sin voluntad a causa de la excitación, sentí que no tenía forma de defenderme y que si él quisiera algo mas me seria realmente imposible negárselo, y ante la imposibilidad de escapar pensé que mi hora había llegado y que por azares del destino sería este pequeño asno el que se encargaría de mostrarme el paraíso de la carne

Cuando finalmente me liberó me sentí como aturdida o mareada, no se si por la emoción o porque la sangre fluyó de nuevo después de tan apretado abrazo, me cubrí los ojos y la boca con una mano debido a que no podía borrar de mi rostro la sonrisa de placer que me delataba, el apretado y sensual abrazo le había hecho saber que yo era capaz de excitarme a tan corta edad, había probado mi aguante y no logré disimular mis emociones, ahora él sabía que podía excitarme, avergonzada por no haber ocultado a tiempo esa coqueta sonrisa di la vuelta para irme pero no había avanzado ni dos pasos cuando sentí su robusta mano cerrándose suavemente en uno de mis brazos, y de nuevo esa sensación que irradiaba desde la mano que atrapaba mi brazo se disparó por todo mi cuerpo haciéndome cerrar los ojos y capturar la mayor cantidad de aire posible en mis pulmones reteniéndolo mientras quedaba inmóvil, lentamente me hizo girar hasta quedar con mi espalda recargada en una pared mientras con los ojos cerrados sentía como se colocaba frente a mi y tomaba mi mano para poner en ella el condimento que había dejado sobre la mesa, abrí los ojos y al mirar hacia abajo escapó el aire contenido en mis pulmones con la clásica risita nerviosa de rubia tonta que quiere ser perdonada mientras una lagrima de vergüenza rodaba por una de mis mejillas y sin soltarme del brazo tomó mi mentón con sus dedos, miró de frente mi enrojecido rostro y me dijo: “ES USTED TODA UNA NENA, GUERITA, PRECIOSA Y PERFECTAMENTE BIEN DESARROLLADA, TODA UNA VICTORIA DE LA MADRE NATURALEZA, LA FELICITO UNA VEZ MAS“ le volví a dar las gracias y me fui tan rápido como pude pero por los nervios me equivoqué de puerta y abrí una que dejó caer un montón de latas, dejé en el piso el frasco del condimento y las tuve que juntar, él me ayudo y tan pronto acabamos corrí pero otra vez olvide el frasco con el condimento y cuando llegué al comedor mi madre me preguntó por el frasco y me quedé como estatua sin saber que decir, pero escuché una voz a mi espalda que dijo: “AQUÍ ESTA EL FRASCO QUE ME PIDIO QUE BUSCARA SEÑORITA”, el alivio me volvió y le di las gracias a Don Bernardo, esta vez si tenía ganas de darle un beso pero me contuve por la presencia de mi madre y solo le obsequie una sonrisa dándole las gracias por su amabilidad, no solo por librarme de una reprimenda de mi madre sino por algo mas que solo él y yo sabíamos, durante todo el desayuno noté que mi frente estaba perlada de sudor y mi corazón se mantenía acelerado como si hubiera corrido, sin embargo esa vez devoré todo el desayuno como nunca lo había hecho antes lo cual sorprendió gratamente a mi madre

Esa noche tuve dificultades para dormir, la sensación del apretado abrazo y de los besos en el cuello nuca y mejilla que me había plantado Don Bernardo así como su picante barbilla en la piel de mi plexo no dejaban de hacerme cosquillas, en sueños sentía que él me tomaba de la nuca con ambas manos para inclinarme y aplicarme un beso en la boca luego me volvía a dar uno de esos efusivos abrazos y despertaba con la sensación del beso en mi boca y de que alguien me había apretado con fuerza, me sentía confundida, no podía creer que me gustara para eso alguien tan feo y me levanté para asomarme a la ventana de mi cuarto al ver las luces de un carro que llegaba, por ese tiempo mi hermana mayor tenía un novio y a veces llegaban por la noche en el carro de él y desde la ventana de mi habitación veía como él simulaba irse escondiendo su carro en una esquina y regresando a escondidas ella lo metía a su cuarto para pasar la noche juntos mientras que yo no tenía ni siquiera un perro para que me lamiera … las manos claro

En fin un viernes al atardecer cuando todos los sirvientes se fueron a una fiesta del pueblo que ellos celebraban una vez al mes por casualidad o tal vez por curiosidad se me ocurrió ir a las habitaciones de Don Bernardo, la reja que protegía su casa tenía por dentro un candado que yo sabía bien que no servía pues varias veces lo vi abriéndolo sin llaves cuando paseaba con mi bicicleta, entré y vi que ahí había una buena colección de vinos y latas de cerveza pues este hombre tenía fama de embriagarse los fines de semana, luego entré a su cuarto de dormir y encendí la luz solo para recibir un gran susto que casi me hace gritar, en su cama había una persona durmiendo pero al tratar de huir tumbé cacerolas que hicieron ruido y pensé que ahora tendría que disculparme, pensaba alegar que buscaba a Don Bernardo para algún trabajo de jardinería o que se yo, estaba realmente nerviosa

Me acerque pero parecía seguir durmiendo, era una chica muy joven y acostada boca abajo, me llamo la atención que tenía la espalda desnuda y una falda muy corta a cuadros rojos, era mi falda roja que desde hace tiempo que no la veía, y aquí va lo mas sorprendente: la mujer era una muñeca, una copia perfecta de mi persona pues Don Bernardo era también un hábil artesano que hacia figuras plásticas para las tiendas de ropa, perfectas figuras para lucir la ropa de moda pero esta vez había creado una figura con plástico especial para incluir hasta el mínimo detalle, admire durante largo rato su obra, la piel era de un color blanco dorado exactamente igual a la mía, hasta incluía un pequeño lunar que tengo en uno de los muslos, la forma de los senos la amplitud de las caderas y hasta el tipo y color de cabello también coincidían con el mío, no le encontraba explicación a como estaba enterado él de todos esos detalles, hasta incluía unos finísimos zapatos de tacón alto de mi medida que hacían juego con la falda, eran de esos que van atados a los tobillos con unas coquetas cintillas de amarre, luego le flexione brazos y piernas y comprobé que la elasticidad de su cuerpo y su peso engañarían a cualquiera en un ambiente de poca luz pues parecía tener también una estructura de huesos por dentro, aquello era increíble, era como verme a mi misma desde afuera, ahora empezaba a comprender porqué llamaba tanto la atención de los hombres

Luego revise algo que pensé que sería imposible, levante la falda y vi que tenía perfectos orificios anal y vaginal, el vaginal estaba intacto pero el otro … esta vez no aguante soltar una carcajada, así que Don Ber … no lo podía creer, ese picaron mañoso y degenerado señor soñaba con hacerme esto, pues si que tenía un sueño imposible, cuando deje de reír le revisé la boca tenía labios abultados y sensuales muy bien hechos una lengua de suave material parecido al silicón y un orificio oral que llegaba mas allá de la garganta, si introducía un dedo en su boca al extraerlo los masturbantes labios de la muñeca se estiraban haciendo una succión por el vacío interior, en general la muñeca era una copia exacta y un estuche de monerías para hombres, ese tipo de trabajo solo se hace en ciertos países de Europa y Estados Unidos, a Don Bernardo debió llevarle meses hacerla y ahora yo tenía una hermana gemela al servicio de Don Bernardo

Revisando el resto de su habitación entre a su baño, era bastante rustico pero tenía lo necesario y se veía limpio excepto por una pared chorreada de manchas amarillentas que tenía una pequeña ventana hacia fuera bajo la cual estaba un banquito acojinado donde cabía una persona acostada, me subí al banco acojinado y me asome a la ventana, vi que estaba bien oculta por las ramas de un árbol, desde ahí se veía la alberca del patio interior de la casa donde yo tomaba el sol en traje de baño quitándome a veces el sostén, entonces baje la mirada para ver de nuevo la parte baja de la pared de la ventana y me di cuenta de lo que eran esas chorreantes y amarillentas manchas que iban desde el medio cuerpo hasta el piso, de pronto vino a mi mente el nombre de esa acción, me ruborizaba tan solo pensar en esa palabra, siempre quise saber como se hacía eso, tal era la causa de las furiosas marcas que Don Bernardo dejaba en la pared mientras me espiaba en la alberca cuando modelaba esas tangas y bikinis que nunca me dejaba usar mi madre en la playa, aunque no se por que Don Bernardo hacia eso teniendo una muñeca con una boca perfecta para ese trabajo

Luego regresé al dormitorio y al observar con atención la cabecera de la cama me di cuenta de que ahí había una imagen con una deidad venerada por los habitantes de esa localidad y junto a ella una oración de poder que decía:

“A LA GLORIA DE LA LUZ ETERNA QUE ES EL NOMBRE BENDITO DEL TODOPODEROSO, Y POR LOS PODERES DE QUE ESTOY INVESTIDO POR LA GRACIA DIVINA DEL AMOR SENSUAL QUE ES SU FRUTO, TE PIDO QUE LA FUERZA DE ESTA PASION NO TERMINE CON EL ACTO COMPLACIENTE Y CONFORMISTA DE LOS FORNICARIOS, QUE TU LUZ LIBERE LA PASION DE ESTE MOMENTO PARA QUE SU CUERPO SE ENTERE DE LA FUERZA CON LA QUE ES DESEADA Y QUE CADA ACCION O PENSAMIENTO SOBRE SU IMAGEN O RECUERDO TENGA EN ELLA EFECTOS IGUALES PERMANENTES Y ACUMULATIVOS QUE ENCIENDAN EN SU FRIO E INDIFERENTE CORAZON LA LLAMA PERFECTA DEL AMOR SENSUAL … QUE ASI SEA”

Comprendí entonces que él estaba obsesionado conmigo, al grado de recurrir a una superstición como esa, es increíble en lo que pueden creer los nativos de este lugar, los muy tontos no saben que lo único real y verdadero es “La Pata de Conejo”, pero en fin si él se había tomado la libertad de copiar mi cuerpo yo me tomaría la de espiarlo cuando llegara, así estaríamos a mano, para hacer eso me subí por afuera a lo alto del granero justo sobre su dormitorio e hice una pequeña abertura entre la pared y el techo para observar directamente la cama y su muñeca

Por la noche cuando todos volvieron yo estaba esperando impaciente a que llegara Don Bernardo a su cuarto, lo cual hizo solo con la luz del exterior que era suficiente para ver todos los detalles, se quito sus botas dejo a un lado su camisa y de un cajón de su ropero sacó unos objetos como anchas pulseras de cuero negro con imitaciones de púas metálicas que se puso en ambas muñecas de sus gruesas y toscas manos, estas casi le cubrían los antebrazos luego se puso una banda también de cuero negro con las mismas imitaciones de púas que se abrochó al cuello como collar, por último se puso un anchísimo cinturón de cuero como los de algunos luchadores el cual una vez ajustado y apretado haciendo juego con el resto de su atuendo lo hacia lucir terriblemente imponente y peligroso dando el aspecto de ser una mezcla de fiero guerrero con perro de caza

Entonces desabrocho su pantalón para descollar un largo miembro que empezaba a erectarse con la contemplación de su muñeca, cuando la erección se completo quedé sorprendida, esas eran por lo menos nueve pulgadas, entonces entendí por que todos le decían BernAsno, luego dejando su pantalón en el suelo el imponente y oscuro cuerpo de ese hombre se colocó suavemente sobre el frágil y blanco cuerpo de su muñeca acostándose sobre ella y abrazándola con un cariño que se irradiaba en el ambiente, luego la beso calidamente en el cuello y la espalda y se llevó a cabo la penetración, miró la cabecera de su cama y murmuró en voz baja su oración, lo que siguió a continuación fue toda una clase de educación sexual para nivel universitario, a pesar de que la noche era fresca casi fría yo estaba sudando sin poder siquiera parpadear, tragaba saliva y se me atoraba mientras veía como ese hombre se movía sobre su muñeca para finalmente lanzar un gruñido y quedar desfallecido como durmiendo sobre ella, pero luego de un rato el robusto hombre volvía a la carga una y otra vez siempre por la misma vía, menos mal que era la pobre muñeca y no la pobre de mi

Luego de divertirse con su muñeca hasta saciarse Don Bernardo se levantó de la cama y fue a ducharse, cuando volvió a aparecer perfectamente limpio y seco se acostó junto a su muñeca colocándose la cabeza de ella bajo su abdomen para dormir tranquilamente, me hubiera gustado quedarme para ver lo que hacia Don Bernardo al despertar, pero la noche era fría y yo tenía mucho sueño así que me fui a dormir

A la mañana siguiente con los primeros cantos de los gallos sonreía y me regocijaba entre las cobijas de mi cama pensando como Don Bernardo le estaría poniendo el ombligo en la frente a su muñeca para que le hiciera un servicio oral con esa boquita puñetera a la que solo le faltaba hablar, sin duda la pobre muñeca tendría que devorar algo semejante a lo que vi en las paredes de su baño

Durante ese día lo vi muy tranquilo haciendo sus arreglos florales en uno de los jardines, me pasee por ahí para que él me viera, quería hacerlo sufrir un poco por haberse tomado el atrevimiento de copiar mi imagen, para ese fin llevaba puestos unos sexy short pants de los que usaba para mis recorridos en bicicleta a los cuales les había hecho algunos recortes y arreglos para que ajustaran apretando mi forma para darle un aspecto mas provocativo, una escotada blusa anudada bajo las costillas, un femenino sombrero de ala ancha y lentes para tomar el sol, todo lo había escogido cuidadosamente para hacerme lucir tal y como a ellos les gusta, escogí un lugar cercano a donde él estaba trabajando para ejercitarme arqueando mi espalda para resaltar mi forma, y mientras me lucía como pavo real sabía que él tenía su mirada clavada en mi cuerpo con ese morboso y especial interés en mi, fue divertido que durante todo el tiempo que pase ahí él no se movió del mismo lugar desde el que me podía ver, finalmente pretendiendo estar cansada me senté en el borde de un estanque cercano en el cual mojé mis manos para masajear y refrescar mis piernas luciendo unos zapatos con cintillas de amarre parecidos a los de su muñeca para luego acostarme bocabajo dejando expuesta por completo la forma de mi cuerpo que tan especial interés tenía para el, cuando me canse de jugar a eso salí de ese jardín para continuar con mis “ejercicios” en otra parte pasando junto a él pero no sin antes haberle obsequiado una sonrisa con la que le hacía saber que no era tan tonta como para no saber que me había estado devorando con la mirada

Pero continuando con lo que dejé pendiente a la noche siguiente lo volví a espiar pero esta vez Don Bernardo dormía tranquilamente y en paz, la muñeca seguramente estaba guardada, y así sucedió noche tras noche en las cuales lo espié hasta que me di cuenta de que esa actividad solo la llevaba a cabo una vez al mes cuando regresaba del festejo popular, entonces comprendí que este hombre soportaba un mes de abstinencia para unirse a su adorada muñeca con la misma pasión y ansiedad con la que un sediento bebe agua

Así que durante la noche del siguiente festejo vi que él había dejado a su muñeca preparada para su regreso y observé con atención todos los detalles, la escena fue la misma que la vez anterior pero esta vez al verlo enfundado en su imponente atuendo de cuero montarse sobre su muñeca para penetrarla tuve una extraña sensación de cosquillas en el vientre y en la región o conducto por el que Don Bernardo estaba usando a su muñeca, me fui huyendo de ese lugar y recé durante horas prometiendo al cielo jamás volver a espiar a nadie, pero la implacable y rebelde sensación no desaparecía hasta que bien entrada la noche y tras haberme duchado con agua fría finalmente me quede dormida

A partir de aquella noche algo paso con mi cuerpo, no soy supersticiosa ni creo en vudus pero poco a poco se fue incrementando en mi el deseo de ocupar el lugar de esa muñeca estaba segura de que Don Bernardo aceptaría fácilmente y lo único que me frenaba era recordar el tamaño de esa cosa que tenía Don Bernardo, pero si la muñeca podía ¿por que yo no?, después de todo éramos idénticas, solo necesitaría un poco de practica

No tuve mas remedio que practicar con uno de esos Juguetes que le llevaba a mi hermana su novio como broma, no era tan grande como el de Don Bernardo pero serviría, me lo clavé y solo aguante la mitad, finalmente desistí y pensé que eso no era para mi, no creí que algo de semejante tamaño pudiera entrar jamás en mi cuerpo, tal vez por eso Don Bernardo usaba una muñeca, pero al paso de los días el deseo seguía insistiendo cada vez con mas fuerza y por mas esfuerzos que hacía no lograba meter mas de la mitad de aquella cosa de hule cuyo tamaño era como la mitad de la tosca velluda y negra pieza orgullo de burro monarca que tenía Don Bernardo, además yo quería que fuera él quien lo hiciera, quería que fuera ese calvo mal rasurado prieto velludo y obeso hombre de fiera y dominante mirada quien cobrara la virginidad de ese orificio y no una fina y bien acabada imitación de hule para uso oral de las señoritas en las fiestas de solteras

En vano visite innumerables veces la bodega de vinos con la esperanza de encontrarlo ahí, ansiaba estar a solas con él en ese seductor ambiente, confesarle que “accidentalmente” me había enterado de su admiración por mi … y que … y que … y que quería sentir de nuevo uno de esos abusivos abrazos … bueno tal vez algo mas

Durante una fría y lluviosa noche de Octubre que coincidía con el famoso festejo mensual miraba por la ventana de mi habitación hacia la casa de Don Bernardo y veía las cortinas de su dormitorio cerradas y no dejaba de imaginarme lo que estaba haciendo con su muñeca, esa noche tuve un sueño por demás extraño: soñé que se repetía la escena en la que yo bajaba a la bodega de vinos en busca de un condimento y lo encontraba ahí avanzando hacia mi con esa mirada que me desnudaba mientras yo retrocedía lentamente hasta tocar con mi espalda la pared del oscuro final de la bodega donde él me tomaba con ambas manos por la nuca con la misma suavidad con la que él trataba a sus flores inclinándome para acercarme a su rostro, e inclinada como estaba y con mi trasero apoyado en la pared escuché como con su dominante y grave voz me decía muy cerca de mi rostro:

“MI ESTIMADA SEÑORITA, He seguido con la mirada desde hace tiempo sus pasos sin que usted se de cuenta, su exquisito caminar me provoca la mas deliciosa de las sensaciones pues como usted sabe los hombres a diferencia de ustedes las mujeres estamos programados por la madre naturaleza para sentir con solo ver, Así que quiero que sepa que desde que la conozco no he tenido un solo momento de paz mental, PUES CON SOLO RECORDAR ESE MARAVILLOSO CULO DE FANTASIA QUE USTED TIENE la verga SE ME para a reventar y por mas que trato de olvidarla ese esfuerzo ES ALGO QUE siempre termina en tremenda puñeta que deja embarradas de semen las paredes de mi baño

No quiero que su evasiva naturaleza femenina mal interprete mis sinceras palabras, pues son los pensamientos de un hombre maduro vigoroso y mal hablado pero desesperado por ganarse su atención, me ha costado mucho trabajo ENCONTRAR EL mejor MOMENTO para ACERCARME a USTED Y DECIRLE ESTAS PALABRAS y no quiero que esta oportunidad se desperdicie por un mal entendido, mis intenciones con usted son de lo mejor

Sabedor de la discreción y reserva que usted amerita y de que no quiere arriesgar su virginidad en una aventura, le propongo atravesarle el culo con una verga de nueve pulgadas para la cual difícilmente consigo condones cómodos, AMEN DE QUE LAS VENIDAS DE ASNO con las que yo termino NO ADMITEN FRENO ALGUNO, pero esa es otra historia que en su momento usted PROBARA en carne propia, POR MI PARTE, PUEDO ASEGURARLE QUE nada impedirá que nos acoplemos con un buen lubricante Y PODAMOS CONSUMAR EL ACTO VENEREO QUE LE DARA ALIVIO A ese DESEO QUE ATORMENTA SUS ENTRAÑAS

Como es obvio y no pretendo engañarla, la penetración forzada de nuestro primer encuentro la hará sufrir, pero no DEBE TEMER, PUES YO tengo experiencia y estoy acostumbrado a domar chiquillas por el culo hasta hacerlas gozar como lo haré con usted en una cama matrimonial en la cual PODREMOS disfrutar como macho y hembra en una de esas frías y lluviosas noches que se avecinan”

En ese momento desperté sudando como si tuviera fiebre el corazón me latía como tambor y sentía unas intensas ganas de masturbarme debido a ese cosquilleo que me había atrapado desde la segunda noche que lo vi con su muñeca, ahora si empezaba a arrepentirme en serio de haber espiado a Don Bernardo y pensé que ese era el castigo vudu que me había ganado por ser una niña traviesa que anda viendo lo que no debe

Al paso de los días el sueño se volvía a repetir, la escena era cada vez mas real, ahora él aparecía en la bodega con su imponente atuendo de cuero apuntándome con su dedo índice y diciéndome que con él no iba a andar jugando y que ahora me daría mi merecido por andar espiando, de pronto me daba cuenta de que yo estaba vestida tan solo con la corta falda roja y los zapatos de tacón alto de su muñeca, las puertas de la bodega habían desaparecido y solo había paredes, yo trataba de correr pero con esos zapatos él me daba alcance fácilmente colocándome contra una pared donde me tomaba de los brazos y la nuca con una suavidad que me hacia su cautiva voluntaria y una vez sin resistencia me repetía al oído sus obscenas proposiciones diciendo cosas cada vez mas excitantes y atrevidas con esa voz que me derretía el cuerpo, los sueños con Don Bernardo continuaron hasta que una de esas noches de fin de semana que coincidía con el festejo popular y con la cercanía de mi periodo menstrual no pude mas y aprovechando que él estaba en el pueblo embriagándose pensé que no podría notar la diferencia entre la muñeca y yo, y si la descubría: pues no me importaba, él no se negaría a tener su propia muñeca de carne y hueso

Me preparé lo mejor que pude, revisé todo mi cuerpo desnudo en un largo espejo, alguna vez me dijeron que yo era el sueño dorado de cualquier caballero debido al parecido físico que tengo con los juveniles inicios de cierta cantante de rock que es medio lesbia y de la cual hasta tenía la colección de tontos sombreritos que la hicieron famosa, si eso era cierto ahora mas que nunca necesitaba de ese recurso, solo me puse el bikini de dos piezas y mi suéter azul, lo mismo que vestía cuando me abrasó en la bodega, y una vez preparada me salí de la casa por el patio interior a través de una cerca de madera que comunicaba a sus habitaciones, entré a su dormitorio quité el foco de la habitación para que no encendiera la luz, boté a la muñeca debajo de la cama y me puse los zapatos de tacón alto y la falda roja sin ropa interior dejando mi espalda desnuda y mientras ataba a mis tobillos las cintillas de amarre de los zapatos pensaba que si todo salía bien una vez que Don Bernardo terminara entraría a ducharse y así podría colocar de nuevo a la muñeca en su lugar para luego escapar sin que se diera cuenta, en esa forma él haría lo suyo y yo me libraría por fin de esa nueva necesidad de fuego que había surgido en mi cuerpo y que me urgía apagar antes de cometer mas locuras, faltaba poco para que él llegara, me acosté tal como él había dejado a su muñeca, bocabajo y con una pequeña almohada bajo el vientre para resaltar sus formas sin que se perdiera la comodidad

Lo escuche entrar tarareando sus canciones por la ebriedad y mi corazón latía como si fuera a reventar, entró al dormitorio y como estaba previsto la luz del foco no se encendió, de reojo vi como se colocaba su imponente atuendo de cuero y me mordía los labios mientras oía el ruido que hacían las hebillas y broches al cerrarse sobre su robusto cuerpo, entonces se acerco a “su muñeca” y le dio el acostumbrado masaje, se acerco a mi nuca y con sus anchas narices olfateo mi perfume, sentí las cosquillas que me hacia su respiración sobre mi piel desnuda, tonta de mi se me olvido quitarme el perfume, pero supuse que con la ebriedad no lo tomaría en cuenta, luego se sentó en la cama y abriendo con cuidado uno de mis ojos vi que de un cajón sacó un frasco de pastillas azules de esas que le provocan a los hombres cuatro horas de erección, se tomó dos, enseguida se levantó y casi frente a mi rostro ungió su erecto miembro con una aromática crema, era uno de esos lubricantes especiales de los llamados retardadores, todo eso no lo había visto antes pero en ese momento yo había llegado demasiado lejos y arrepentirme ya no era una opción, sin ninguna prisa se acomodo para completar el exquisito masaje hice un gran esfuerzo para no mover un solo músculo, luego se acostó sobre “su muñeca” abrazándola hábilmente y uniendo su velludo y oscuro cuerpo a la blanca piel de su amor

El agasajo por si mismo era paradisíaco pero poco a poco se preparaba la penetración, Don Bernardo acomodó la tumefacta y rígida punta de su largo miembro para entrar en un orificio que era un poco diferente al de su muñeca, confiaba en que eso no sería problema sin embargo luego de varios intentos en los que notoriamente había mas resistencia de la acostumbrada para entrar empezó a acariciar de nuevo con sus grandes manos las curvas formas del femenino cuerpo de su muñeca, pensé que no tenía caso seguir fingiendo estaba segura de que ya me había descubierto pero tenía la esperanza de que él también fingiera que lo estaba haciendo con su muñeca de hule aunque al día siguiente no soportaría la vergüenza de verlo de frente, y mientras pensaba en todo eso sus toscas manos se concentraron en una laboriosa caricia en la que clavaba con fuerza sus dedos pulgares en una acción separadora que yo soportaba con los parpados apretados y la boca abierta como expresando un grito silencioso, casi en seguida Don Bernardo hizo un ruido con su boca como cuando se extrae una pesada flema de la garganta y sentí como el lubricante natural caía certeramente en el interior del rebelde orificio de su muñeca, ahora Don Bernardo volvía a repetir la acción y tomando su largo miembro con ambas manos hizo un hábil movimiento circular remolineando la entrada hasta que finalmente me sentí abrochada por la dura punta de su largo miembro, un empujón me hizo sentir como la flema era empujada hacia adentro por la dura punta y un avance de su miembro se produjo, otro empujón de avance y su muñeca enloquecía de placer sin atreverse a hacer un solo movimiento mientras sentía como la deslizante flema de Don BernAsno avanzaba al frente de la henchida punta lubricando el camino que esta abría a su paso, una embestida de toro enardecido y su muñeca por fin se quejó y sin dejar de impulsarse hacia adentro Don BernAsno le dijo: “CREISTE QUE ME IBAS A ENGAÑAR NIÑA BONITA”, y su muñeca le dijo: “Plis Don Ber me esta matando”; “QUE ESTAS HACIENDO AQUÍ ?”, “quiero ser su muñequita”, “TIENES IDEA DEL TAMAÑO DE VERGA QUE TE VA A ENTRAR GUERITA ?” su muñeca movió la cabeza aceptando con eso ser culpable de espiarlo y Don BernAsno volvió a embestir gruñendo como toro enfurecido adentrándose todavía mas haciendo a su muñeca pedir clemencia

“ASI QUE YA SABES POR QUE ME DICEN BERNASNO CABRONA, PUES PREPARATE PORQUE AHORA TAMBIEN LO VAS A SENTIR, Y APENAS LLEVAS MEDIA VERGA CHIQUILLA PRECIOSA“

La muñeca intento suavizar a Don BernAsno con su encanto femenino dándole un rápido beso en su severo y enojado rostro para esconder su cara de nuevo en la almohada, sin embargo Don BernAsno no tuvo la mínima clemencia y la penetración continuó, provocando en su muñeca esa extraña mezcla de dolor y placer que le arrancaba expresiones como: “!Put … a madre! … ¡No Jodas Burr! … ¡Pero Que Ric! … ¡Ouug No … ¡Plis Don Ber! … ¡Con Cuidadito! … ¡!Ahuuuugg!”, con esa última expresión la muñeca sujetó con sus dientes la almohada ahogando en esta los gritos del doloroso placer que acompañaban a cada impulso de entrada del asno que inevitablemente ganaba terreno

Embestida tras embestida el insistente asno por fin consiguió abrirle la parte más interna estrecha y resistente de su conducto avanzando tan solo unos cuantos centímetros mas, y de un solo golpe Don BernAsno quedó clavado hasta la raíz acción con la cual arrancó a su muñeca un desgarrador grito que ahogaba en la almohada que sujetaba con sus dientes anunciando con esto el triunfo del asno que por fin había doblegado la juvenil resistencia de su carne, la muñeca sentía que Don BernAsno se había alojado tan adentro de ella como le era posible entrar, tal y como él acostumbraba hacerlo con su muñeca de hule, pero a pesar de haber entrado por completo Don BernAsno continuaba con la frenética inercia de una feroz lucha por adentrarse todavía mas de lo que ya estaba, la muñeca apretaba con fuerza sus parpados expresando el dolor que le provocaba el enfurecido asno que gruñendo con furia y con su severo rostro deformado rojo y contraído por el esfuerzo presionaba una y otra vez las redondeces posteriores del frágil cuerpo que tenía en su poder hasta que se convenció de que ya no podía penetrar mas

La muñeca había entregado su delicado y virginal orificio al vigoroso y dominante macho que se lo había ganado como recompensa a una larga espera y a una inquebrantable voluntad de hierro, pues este era un codiciado trofeo de caza que esa noche estaba siendo reclamado por un asno enardecido que había jurado una y mil veces ponérselo en la nervuda y gruesa raíz de su enorme verga, la persistente espera y la tenaz insistencia en la obtención de sus objetivos por fin habían cobrado su cuota

Tras la aparatosa y monumental cornada que le había aplicado Don BernAsno se echó sobre ella haciendo contacto completo con el aplastante peso de su cuerpo, a pesar de las obvias dificultades de esta irregular unión su potente y tumefacto miembro de asno había quedado insertado en el interior de su muñeca en forma extraordinaria, la muñeca sentía que el asno había quedado perfectamente montado sobre ella con su nervuda y gruesa raíz de pelambre haciendo presión permanente contra su delicada y virginal entrada para lo cual el asno era ayudado ventajosamente por la abultada almohada que ella tenía bajo su regazo y de la cual ahora se daba cuenta de que no solo servía para resaltar su forma sino para proporcionarle al asno una firme montura que asegurara en todo momento la penetración completa de su erecto miembro mientras cargaba su aplastante peso sobre el arco de su espalda

La muñeca sabía que adentrarse por completo era una necesidad instintiva del macho para asegurar el máximo alcance de sus descargas y poder preñar con éxito a su hembra como instintivos eran también los vigorosos movimientos de entrada y salida los cuales sabía bien iban a comenzar en cualquier momento y en el caso de nuestro buen BernAsno serían los de un asno encabronado que no pararía hasta saciar sus bestiales ansias de descargar la lujuria contenida durante un mes de abstinencia, la muñeca había dejado de luchar, tenía miedo de lastimarse mas si lo hacía, razón por la cual se mantenía muy quieta y silenciosa con sus piernas bien separadas tratando de acomodar a Don BernAsno de la mejor manera posible sobre su arqueada espalda para que reposara sobre ella con la esperanza de retardar los inevitables movimientos el mayor tiempo posible, todas las condiciones para la consumación de un exitoso apareamiento estaban dadas y este se cumpliría de acuerdo al bestial antojo de Don BernAsno

Con los parpados apretados y respirando con dificultad la muñeca no se atrevía a mover ni los dedos de los pies pues la mas mínima contracción muscular de sus extremidades hacia que el nervudo y grueso tronco pulsara expandiéndose instintivamente provocando en el asno el reflejo instintivo por adentrarse todavía mas de lo que ya estaba, y ahora, cornada por un asno en celo la muñeca permanecía inmóvil y con un rictus de dolor en su cara, pues sabía bien todo lo que faltaba para que se desarrollara esta acción que apenas acababa de empezar y que no pararía hasta que el macho la diera por terminada, querer pasarse de lista con un asno no era la empresa fácil que imaginó y ahora estaba empezando a pagar las consecuencias de su osadía

Don BernAsno la tomó con sus manos de gorila a la altura del cuello y la nuca sujetándole la cabeza para acercarla y contemplar divertido como el hermoso rostro de su muñeca con los ojos cerrados expresaba cada movimiento, cada acomodo y hasta los cambios de presión que hacía con su potente y agitada respiración de asno en celo, luego le dio un largo y apasionado beso y acercándose a su oreja le dijo:

“QUE LE PARECE EL TAMAÑO DE VERGA, GUERITA ? … ADIVINE CUANTAS PULGADAS TIENE DE LARGO ESTA MORENA MEADORA, GANADORA DE VARIOS CONCURSOS CANTINEROS Y FINALISTA DE UNO ESTATAL”

Sin poder hablar la muñeca elevó un poco sus temblorosas manos que estaban a la altura de su cabeza extendiendo los cinco dedos de su mano izquierda y cuatro de su mano derecha, pero Don BernAsno con una amplia sonrisa tomó su mano derecha y extendió su quinto dedo indicándole así el numero correcto haciendo que su muñeca cerrara con fuerza sus parpados emitiendo un ahogado sonido en su garganta al enterarse de las medidas del asno que había dejado entrar en su cuerpo

Pero no todo era dolor para su nueva muñeca pues esta si estaba capacitada para gozar y puedo asegurarte que no la estaba pasando del todo mal, pues después de todo eso era lo que ella quería, tener esa verga de asno tan adentro de ella como solo la brutal fuerza de un hombre como Don BernAsno podía clavarle haciéndola sentir que en ese momento los dos eran uno solo, y aunque la rudeza de los acomodos de Don BernAsno la hacían cerrar con fuerza los parpados y quejarse al sentir que se aproximaba el momento en que darían inicio los movimientos del macho, soportaba todo con la frente clavada en la cama pues desde el principio sabía muy bien la forma en que su virginal orificio iba a ser usado y ansiaba el momento de que esto ocurriera

Pero en cuanto Don BernAsno empezó a moverse su muñeca no pudo evitar las repetidas y suplicantes exclamaciones de clemencia que hacían sonreír a Don BernAsno que divertido con los lloriqueos de su muñeca la sujetaba con fuerza haciéndola sentir el férreo agarre de esas manos de gorila que la hacían quejarse como frágil presa en las garras de un depredador, Don BernAsno por fin la tenía como él quería tenerla, la altiva y orgullosa princesa rompecorazones ahora yacía en su cama bocabajo y con el culo atravesado por una enorme verga pidiendo clemencia cada vez que le eran aplicados los movimientos de entrada y salida, pero los femeninos escándalos de su muñeca cada vez que el ansioso asno se ponía en movimiento no solo eran de dolor sino de placer también, el sueño de ambos estaba hecho realidad y Don BernAsno como la parte activa que era de este acto dejó pendientes los movimientos de apareamiento y sin ninguna prisa se dedicó a explorar descubrir y disfrutar todos los encantos que podía ofrecerle su nueva muñeca aplicándole todo el arsenal de mañas y trucos que se pueden hacer con una mujer, enseguida le volvió a sujetar la cabeza para acercarse a una de sus orejas la cual atrapó con los dientes sin apretarla para luego introducir en su oído la punta de su impúdica lengua de asno aplicándole una prolongada sensual y enloquecedora caricia de la que no se podía defender, la muñeca sentía como si esa lengua de asno acariciara su cerebro ambos estaban en el paraíso y mientras Don BernAsno le besaba y mordisqueaba las orejas le murmuro al oído:

“NO SABE GUERITA CUANTO ME GUSTA SU CULO Y CUANTO HE ANHELADO COMUNICARLE EL FUEGO DEL DESEO QUE SIENTO POR USTED Y HACERLA MIA, PERO YO SOY POBRE FEO Y VIEJO, PELON GORDO Y NEGRO, EN CAMBIO USTED ES JOVEN CON UNA CARA ANGELICAL DE HERMOSOS OJOS VERDES Y UN CABELLO QUE PARECE UNA CASCADA DE ORO, CON UN CUERPO INCREIBLE QUE SE MUEVE COMO MODELO DE PASARELA EXTRANJERA, CON UNA FEMENINA FINA Y BIEN TIMBRADA VOZ, EDUCADA EN UNO DE LOS MEJORES COLEGIOS, Y PARA COLMO DE LAS DIFERENCIAS USTED TIENE CULO DE SEÑORITA Y YO VERGA DE BURRO, BONITA PAREJA LA QUE ESTAMOS HACIENDO, AHORA SIENTO QUE HA VALIDO LA PENA VIVIR TANTO TIEMPO, PERO SI ESTO ES TAN SOLO UN SUEÑO PREFIERO VENIRME HASTA MORIR ANTES QUE DESPERTAR”

Mientras Don BernAsno le murmuraba estas palabras al oído a su muñeca esta se mordía los labios con los ojos cerrados sintiendo el increíble agasajo que le daban en sus senos las ásperas y calientes manos de trabajo de ese hombre y girando su cabeza buscó la boca de quien había acariciado sus oídos con esos halagos para recompensarlo con un prolongado y cálido beso acariciando con su lengua los labios de Don BernAsno que continuó diciéndole:

“ES USTED UNA CHIQUILLA MUY CALIENTE SEÑORITA, Y ESTANDO TAN HERMOSA Y BUENOTONA NO PUEDE ANDAR POR AHÍ SIN DUEÑO”

Entonces Don BernAsno empezó a restregar la nervuda y gruesa raíz del tronco de su verga contra la lampiña y fina entrada de su muñeca adentrándose y tallando con su peluda parte la cada vez más abierta entrada diciéndole:

“QUE LE PARECE ESTO GUERITA ?, VERDAD QUE LE GUSTA ? … PARA ESO SIRVE EL PELO DE LA VERGA, PARA DAR MASAJE, Y ESTE MASAJE SE LLAMA ABRECULOS”

Mientras Don BernAsno continuaba restregándose su muñeca con la cara en la almohada se sujetó con fuerza a las cobijas de la cama y empezó a encabritarse arqueando su cuerpo y haciendo rebotar su frente en la cama mientras emitía los gemidos característicos de la hembra excitada, esa era la señal que Don BernAsno estaba esperando, los femeninos chillidos de placer de su muñeca eran la música que esas orejas de asno querían oír y aprovechando el espacio que su muñeca había liberado bajo su vientre paso sus fuertes brazos para sujetarla diciéndole:

“PUEDO SENTIR CON CLARIDAD QUE TIENE MUY ADENTRO UN DIABLITO QUE ES EL QUE PRODUCE ESE FUEGO QUE CIRCULA POR SUS VENAS GUERITA, PERO SEPA DE UNA VEZ MI REINA QUE ESE DIABLITO AUN ESTA DORMIDO, EN REALIDAD ES UN BEBE RECIEN NACIDO AL QUE ESTA MISMA NOCHE UN ASNO A SU SERVICIO TENDRA EL GUSTO DE DESPERTARSELO Y DARLE EL BAUTIZO DE LEY”

Y mientras Don BernAsno continuaba acomodándose y apretando con fuerza la delgada cintura de su excitada y jadeante muñeca esta trataba sin éxito de disfrazar sus gemidos de placer con quejas de dolor, y en cuanto el apretado abrazo se completó como cerrojo de acero continuó diciéndole:

“NO TIENE IDEA GUERITA DE CUANTAS PUÑETAS ME HICE VIENDOLA EN BIKINI Y CUANTAS VECES QUISE APRETARLE ESTA CINTURITA Y HACERLE UN ABRECULOS”

“PERO USTED ERA LA PRINCESA INALCANZABLE DEL PALACIO Y UNA CANIJA PRESUMIDA QUE ALTIVA Y ORGULLOSA JUGABA CON LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMAS Y HASTA DE QUIENES LE SERVIAMOS CON AHINCO A CAMBIO DE UNA SONRISA, PERO LLEGO EL MOMENTO DE PASARLE LA FACTURA DE TODAS SUS FECHORIAS Y CUYOS COSTOS ADICIONALES INCLUYEN HABERSE LUCIDO COMO PAVO REAL EN EL ESTANQUE DEL JARDIN ENFRENTE DE UN POBRE ASNO QUE LA ADORA COMO REINA Y COMO DIOSA ASI COMO TRATAR DE ENGAÑARLO HACIENDOSE PASAR POR SU MUÑECA DE HULE, AHORA SERA MI REINA POR UNA NOCHE Y ESTE AGUJERITO SUYO QUE AHORA SABE LO QUE SIENTE UNA VERGA BIEN PARADA APENAS EMPIEZA A APRENDER COMO AMAN LOS ASNOS CUANDO ESTAN ENAMORADOS DE LA YEGUA MAS BONITA Y FINA DEL CORRAL”

La muñeca experimentaba la delicia de ese abrazo mientras el orificio que tenía en su poder Don BernAsno ahora bárbaramente dilatado por el masaje había adquirido una sensibilidad extrema que captaba cada movimiento cada acomodo incluidos los tremendos latidos de ese corazón que la deseaba con la fuerza de un asno en celo, el macizo apretado y virginal conducto de su muñeca ahora era capaz de sentir lo mismo que su pulsante verga, el libidinoso proceder de Don BernAsno y su hábil verborrea habían dado en el blanco derrumbando hasta el último vestigio de resistencia que le quedaba, entonces la abrazó con mas fuerza haciéndola sentir como las imitaciones de púas de aquellos brazaletes de cuero que traía en sus antebrazos se clavaban bajo sus costillas al apretarse contra su dorso mientras simulaba morder su cuello y su nuca gruñendo como perro de caza atrapando a su victima, el canino proceder de Don BernAsno le provocó a su muñeca un verdadero diluvio de goces al sentir las docenas de besos y cariños que caían sobre su nuca y su espalda haciéndola gozar como nunca imaginó que pudiera hacerlo, luego se dio un respiro y Don BernAsno levantó la vista para recitar la oración que tenía en la cabecera de su cama, cada palabra quedó grabada con fuego en la memoria de su muñeca, la dominante y grave voz de Don BernAsno parecía transmitirse como vibración a todo lo largo de su erecta y vigorosa verga excitando aun mas a su muñeca cuyo orificio tenía ahora la misma sensibilidad de una herida abierta

Al concluir la oración Don BernAsno aprovechando la ventajosa y dominante posición en la que tenía a su muñeca retiró un poco de su largo mástil para luego volver a clavarlo con fuerza, de un solo golpe y hasta la raíz, tal y como lo hizo cuando la penetró

Tras la violenta acción la muñeca soltó por completo todo su hermoso cuerpo y quedó inmóvil con la frente clavada en la cama y los parpados apretados mientras la respiración retenida en sus pulmones escapaba trabajosamente en forma de agudos y apagados gemidos mordiéndose con fuerza los labios para ahogar en su garganta los aullidos de dolor que no emergieron debido al terrible e instantáneo estado de excitación que le había provocado recrear el bestial ensarte de un asno en celo con una estocada que le había atravesado el alma dejándola completamente rendida y sin voluntad experimentando una lujuria que superaba al dolor tras haber sentido de nuevo la posesiva y dominante brutalidad de un asno disponiendo de su hembra, la muñeca jamás creyó que su cuerpo pudiera experimentar tal nivel de excitación, sin embargo la magistral cornada de profundidad era tan solo el primer relámpago de la tormenta que se avecinaba, y haciendo caso de este primer anuncio: la muñeca atrapó con sus dientes la almohada que tenía a su alcance, y sin mas preámbulos y sabedor de que su muñeca se encontraba en optimas condiciones para resistir Don BernAsno accionó con vigorosos movimientos de entrada y salida que amenazaban con desarmar la cama los cuales en un momento dado se volvieron mas agitados

Con los brazos y las piernas extendidas la indefensa muñeca era sacudida de pies a cabeza con cada uno de los impactos de entrada de una serie de enérgicas y vigorosas estocadas con las que parecía estar crujiendo todo el mobiliario de ese cuarto, y mientras gemía con el mismo ritmo con el que se movía Don BernAsno la muñeca veía pasar por su mente toda su vida sintiendo que cada momento era su último momento, la suerte de su delicado y tierno orificio había quedado en poder de un asno salvaje que cobraría muy caro los coqueteos con los que lo había provocado

Por su parte Don BernAsno enloquecido de placer continuaba imparable hasta que de pronto se detuvo proyectándose hacia adentro esforzándose cuanto podía por adentrarse todavía mas de lo que ya estaba impulsándose con los dedos de sus pies en la contra cabecera de la cama apoyado en el otro sentido por la abultada almohada que su muñeca tenía bajo su regazo, la muñeca estiró sus separadas piernas para recibir cuanto podía del vigoroso asno que seguía aferrado a su delgada cintura, y mientras Don BernAsno la apretaba con fuerza su muñeca se retorció lanzando un femenino pero fuerte grito de placer en el que exhalaba completamente el aire de sus pulmones como si soltara una tensión largamente contenida al sentir una tremenda oleada de calor en la parte interna de su ombligo que se estrellaba a presión con furiosas repeticiones y que con la misma temperatura de un asno asoleado invadía rápidamente su interior expandiéndose a brincos con el mismo ritmo acompasado con el que pulsaban explosivamente las venas de la enorme verga que tenía clavada hasta la raíz al tiempo que Don BernAsno lanzaba fuertes gruñidos que semejaban los mugidos de un asno en celo saciando su bestial lujuria haciéndola disfrutar con esa sensación hasta el momento desconocida para ella la cual le provocaba atormentados gritos de placer y frases incoherentes y sin sentido que ahogaba en la almohada que sujetaba con sus dientes mientras sentía correr en lo mas profundo de sus entrañas el calor de los potentes furiosos e interminables chorros de semen de Don BernAsno, el mes de abstinencia empezaba a ser desencadenado, ahora la muñeca sabía que esa increíble sensación de fuego que le estaba comunicado Don BernAsno era la misma que lo atormentaba cuando la veía caminar con esas cortas faldas escolares o tomar el sol en la alberca con esos provocativos bikinis

Al terminar el brutal acto el asno y la muñeca virgen respiraban ruidosamente oxigenando con urgencia sus excitados cuerpos, él con rebuznantes mugidos de macho satisfecho y ella con sollozantes gemidos de hembra agradecida, los movimientos terminaron pero el asno que aun tenía clavado en sus entrañas continuaba eyaculando el caliente y bronco contenido lácteo proveniente de sus peludas y colgantes gónadas de semental enardecido haciéndola gozar mientras sentía esa embarazosa cantidad de semen abriéndose paso intestinos arriba alcanzando hasta el último rincón de su interior

Al finalizar la bestial eyaculación la muñeca sintió que había quedado completamente espermatorreada bestialmente inseminada por las descargas repetidas del vigoroso y dominante macho que había saciado en ella toda la ansiedad y la lujuria que había acumulado admirándola y esperándola pacientemente durante meses hasta que por fin cayó en su trampa, ahora la muñeca empezaba a comprender que el diablito del que le habló Don BernAsno por fin había despertado y en su fértil imaginación lo visualizaba fuertemente abrazado a la raíz de ese endurecido y firme tronco de pulsantes venas que le había dado vida, y desde luego que esa infame criaturita tenía nombre, se llamaba “Orgasmo” y era el responsable de haber encendido el fuego que atormentaba sus entrañas y la había obligado a entregarse a un asno, y ahora, con los parpados apretados y arrastrando su frente en la cama la inocente muñeca experimentaba el mismo nivel de satisfacción y complacencia de una hembra en celo que ha sido preñada con éxito por su entusiasta y laboriosa contraparte, abierta y con una venida de asno en su abdomen la muñeca sentía en ella todo el volcán de emociones que le había inyectado el vigoroso asno y que eran las mismas que le provocaban a este esa desquiciante y bestial obsesión por ella, el brutal tratamiento que el bárbaro asno le había aplicado a su cuerpo había activado permanentemente en su cerebro la función neural de orgasmo para el conducto inseminado, tal era el bautismo de ley mencionado por Don BernAsno con el cual la muñeca sabía bien que su otrora inocente y virginal orificio había quedado habilitado activo funcional y al servicio de los machos, la muñeca aun se mordía los labios por la tremenda satisfacción que sentía tras haber recibido la descarga completa de un asno en celo

Agitado y exhausto por el esfuerzo y la emoción Don BernAsno cargó todo el aplastante peso de su cuerpo en la espalda de su muñeca y mientras se echaba a descansar sobre ella sin perder su tremenda erección la excitada muñeca empezó a acariciar con su lengua el sudoroso y negro rostro de Don BernAsno tal y como lo hiciera una mascota con su amo, sentir en su lengua el cepillado de esa dura y mal rasurada barba le provocaba a ella las mas placenteras emociones de su naturaleza femenina desatadas por ese hombre al que rendía con esa caricia un agradecimiento casi animal, la muñeca había sido domada por el culo y ahora tenía la necesidad de rendirle abundantes y cariñosas muestras de tributo y servicio a su domador

El acto venéreo había sido consumado por completo, sin embargo la muñeca sabía bien que esto de ninguna manera era el final, su delicado tierno sensible y recién desflorado orificio tendría que continuar al servicio de Don BernAsno que pronto le daría por lo menos otro par de embestidas iguales, pues como ya lo había comprobado ella con la anterior muñeca Don BernAsno era capaz de repetir la acción en mas de una ocasión, así que esperó mientras disfrutaba sintiendo como las anchas narices del asno al que había entregado su delicado orificio resoplaban el agitado y caliente aire de su respiración a un lado de su rostro sabiendo que pronto empezaría otra salvaje embestida

En ese momento la muñeca estaba doblemente atrapada, pues a la desventaja física se sumaba el terrible estado de excitación que le había provocado la suma de todas las mañosas acciones de ese marrullero asno que la había hecho sentir la misma lujuria que el padecía para después proporcionarle el alivio de la misma transmitiéndoselo tal y como él lo sentía obligándola a repasar y disfrutar de cada detalle de la situación en la que se encontraba, su macizo apretado y virginal conducto alojaba una enorme verga que la había hecho sentir de principio a fin la acción preñadora del macho, la caliente y bestial descarga de semen con la que había sido orgasmada no dejaba de hacerle cosquillas en su interior, tenía la sensación permanente de haber sido lechada por un asno en celo que la mantenía atrapada por su tremendo peso y por un fuerte abrazo a su cintura haciéndola experimentar en todo momento la inigualable sensación de tener montado sobre ella al macho proveedor de tales emociones mientras este recuperaba el aliento sin que se perdiera un solo ápice del brutal estado de erección de las diez pulgadas de asno que tenía clavadas hasta la raíz, y como lo anticipó ella en breves minutos Don BernAsno volvió a la carga tal y como lo había visto desde su escondite en el techo con la diferencia de que ahora ella era la pobre muñeca

Gimiendo con fuerza y restregando su rostro contra la cama la muñeca sentía como el abusivo asno se regodeaba con sus encantos clavándose fuertemente con cada impulso de entrada chaqueteando con ansias el apretado y firme anillado de su garrote proporcionado por ese macizo ajustado y virginal orificio al que daba tremendas jaladotas sin la menor consideración cuidado o delicadeza por el hecho de que este no había sido usado por macho alguno, sin embargo la necesidad que su muñeca tenía de ser copulada en esa forma era tal que disfrutaba hasta lo indecible mientras sentía los rudos salvajes y dolorosos movimientos de ese asno sin riendas que no entendía razones y cuya única función era gozar y gozar y después de eso otra vez volver a gozar, completamente inmovilizada por su atacante y quejándose con el mismo ritmo con el que este se movía la indefensa muñeca esperaba sentir en cualquier momento la puñalada de semen que entraría violentamente en su interior

Al terminar la muñeca bramaba de lujuria tras el exitoso orgasmo asnal que de nuevo había alcanzado el laborioso asno con los mismos efectos devastadores para ella que de cara en la almohada lloraba de felicidad cual Magdalena arrepentida tras haber sido inseminada de nuevo por el vigoroso semental que no paraba de rugir como bestia en celo

Luego de otra prolongada pausa Don BernAsno estiró a su muñeca por la cintura para elevarla hasta dejarla apoyada en sus separadas rodillas pero con la cabeza aun en la cama quedando ambos de rodillas, luego la tomó por los antebrazos estirándola hacia arriba a la posición de “Yegua con Riendas”, en esa erótica posición la muñeca con la verga clavada hasta la raíz colgaba hacia adelante su inerte cuerpo sintiendo el delicioso estirón que le daba Don BernAsno a sus brazos para presionar su femenino y lampiño trasero contra su oscuro y velludo cuerpo con un control absoluto de la “Rienda” haciéndola elevar o descender a su antojo, arrastrar su cabeza por la cama o imprimirle vigorosos movimientos de entrada y salida, en un momento la muñeca recordó que la posición y movimientos que Don BernAsno hacía con ella era la que en algunas ocasiones veía hacer a los barbajanes que trabajaban en las construcciones cercanas, ella sabía lo que significaba pero ahora lo estaba sintiendo, excitada por esos pensamientos la muñeca sacudió su cabeza y tironeó sus brazos gimiendo por la excitación, la inexperta y recién usada muñeca estaba ansiosa por sentir de nuevo los movimientos del macho saciando su ansiedad pero Don BernAsno con su dominante y grave voz de mando le dijo:

“NO SE MUEVA PRECIOSA, TAMPOCO FORCEJEE, LA REINA NO DEBE HACER UN SOLO MOVIMIENTO O TERMINARA VINIENDOSE SOLA, SERA SU VIEJO ASNO QUIEN SE ENCARGUE DE TODO EL TRABAJO Y LE MARQUE LOS TIEMPOS PARA ASI PODER ENTRAR AL PARAISO MONTADO EN LA YEGUA MAS HERMOSA QUE JINETE ALGUNO HAYA CABALGADO

AHORA GUERITA SUELTE POR COMPLETO TODO SU HERMOSO CUERPO Y LIBERELO DE TENSIONES O DE LO CONTRARIO SERA MORDIDA POR UN ASNO RABIOSO QUE LE TRAE GANAS. MANTENGASE MUY QUIETA Y RELAJADA MIENTRAS LE DOY EL SIGUIENTE PALO

HASTA CUANDO VAN A ENTENDER USTEDES LAS REINAS CHIQUILLAS QUE PARA GOZAR DE VERDAD NECESITAN UN ASNO VIEJO Y ASOLEADO, CON EXPERIENCIA Y RESISTENCIA”

Obedeciendo a estas disposiciones la muñeca aflojó todo su cuerpo y se mantuvo con la cabeza clavada en la cama sin atreverse a interrumpir las acciones de Don BernAsno mientras sentía como sin ninguna prisa este jugaba con su cuerpo acariciando todo lo que sus enormes manos de gorila podían alcanzar incluido un buen agarrón de clítoris que la hizo arañar la pared cercana y sujetarse con fuerza los cabellos para evitar interrumpirlo, luego Don BernAsno la volvió a agarrar de las “Riendas” para aplicarle esos vigorosos movimientos de entrada y salida con los que le daba uno mas de esos que él llamaba “Palos” haciéndola enloquecer de placer mientras se mantenía obedientemente quieta con la cabeza colgando sollozando y derramando lagrimas de felicidad que caían sobre la cama

Las calientes y bestiales descargas de semen que le inyectaba Don BernAsno estaban a la par del tamaño de su instrumento y tras esta última embestida la empujó para que cayera de nuevo en la cama echándose sobre ella y ganchada aun por su enorme verga como la tenía buscó con su boca la parte mas carnosa de su espalda, enseguida la muñeca abrió cuanto pudo sus ojos mientras sentía como con rebuznantes gruñidos y sin clemencia alguna Don BernAsno le aplicaba una prolongada y fuerte mordida en su espalda, pero ni las suplicas ni las ahuyantes y repetidas peticiones de clemencia lograron impedir que Don BernAsno gruñendo como fiera y con sus ojos parpadeando en blanco continuara apretando con fuerza sus potentes mandíbulas hasta marcarla como ganado de su propiedad, al terminar el castigo la muñeca quedó inmóvil sintiendo hervir su sangre por la excitación como si la hubiera mordido la serpiente del amor

Tras completar la salvaje y bestial practica ganadera Don BernAsno se acostó sobre ella y decidió entrar en un reposo mas prolongado acomodándose con comodidad sobre su nueva adquisición que ahora domada y marcada era usada como firme soporte para su descanso, con su nueva muñeca sirviéndole para todo “neceser” Don BernAsno se dedico a descansar totalmente relajado y sin ninguna preocupación, como todo un asno monarca tras haber cumplido con su importante e instintiva función reproductiva quedando completamente adormecido por el aroma de la bella flor a la que soñaba en ese momento que debía prodigarle todo tipo de cuidados como acariciarla recortarle las espinas decirle cosas bonitas y hasta irrigarla

Don BernAsno había caído en un profundo éxtasis de adoración en el que soñaba con el femenino y frágil cuerpo de su muñeca vestida con diminutas y provocativas prendas haciendo esos femeninos y delicados movimientos que tanto admiraba, y mientras el asno dormía tomando un merecido descanso para recuperar su vigor la muñeca disfrutaba frotando el lado de su cara que quedaba contra el rostro de Don BernAsno haciéndole femeninas caricias con su cara pellizcando con sus labios cada parte de su severo rostro, pero luego de un rato de estar haciendo esas amorosas caricias la muñeca se mordía los labios soportando inmóvil y con los ojos cerrados para no quejarse al sentir que aun dormido y en éxtasis el asno hacía movimientos de apareamiento con ella, y por el modo de gruñir como por el torpe modo de moverse sabía bien que estos se debían a los enfermos sueños de lujuria que padecía el pobre bruto, pero no lo criticaba pues después de todo era un macho cumpliendo instintivamente con sus funciones reproductivas, justificación que ella no tenía pues el terrible nivel de placer y satisfacción que esos movimientos le provocaban a ella no tenían como fuente su conducto reproductor y eso la hacía sentirse avergonzada y culpable

Aunado a eso el dolor que le provocaba el asno y al que tanto terror le había tenido lejos de ser la factura que cobrara esos increíbles placeres resultaba ser la parte mas importante de los mismos y sin la cual no sería posible la brutal complacencia que experimentaba al ser usada por el asno, luego de un rato la muñeca exhaló su retenida respiración cuando el asno dejó de moverse para adentrarse con rebuznantes gruñidos impulsándose con los dedos de sus pies en la contra cabecera de la cama apoyado por la ortopédica almohada que no le permitía a ella mas acomodo que dejar expuesta su soberbia montura para que el asno probara el alcance máximo de su inflamado y nervudo dardo descalibrado ahora por la extrema presión que le provocaba el relax del sueño, la muñeca sabía lo que esto significaba y mientras el asno apretaba con fuerza su delgada cintura tomó con sus dientes la almohada que estaba a su alcance cerrando con fuerza sus parpados, casi en seguida la muñeca abrió cuanto pudo sus ojos llenando sus pulmones de aire al sentir en su interior un tremendo chorro de semen eyectado en sus entrañas con furiosas repeticiones, tales eran las emisiones involuntarias provenientes del almacén del asno que aun en su éxtasis de adoración y soñando con su diosa de la que seguía fuertemente abrazado eran expulsadas a toda presión, la muñeca no tenía idea de la cantidad de semen que podía arrojar un asno enardecido a consecuencia de la desquiciante abstinencia al estar en su éxtasis de adoración repasando su sueño favorito una y otra vez como una masturbación mental que se complementaba con la masturbación física con la que su apretada y elástica carne masajeaba la raíz y el tronco de ese pulsante cuello de avestruz cada vez que el asno se movía

Después de eso Don BernAsno volvió a entrar en reposo descansa

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