Sobre Fidel Herrera y de Fidel Herrera pueden escribirse muchas cosas, algunas buenas, otras no tanto pero, siempre habrá algo que escribir sobre el gobernador de Veracruz, más ahora que, su situación no es muy halagüeña que digamos y es precisamente en estos momentos en los que, como gobernador, habrá de recibir muestras de apoyo y solidaridad de muchos amigos suyos.
Discutir si se trata de entreguismo o no sería absurdo, Barrera Ordóñez tiene 30 años de militar en el PRI, en la CNOP para ser exactos y hasta el día de hoy, no ha reclamado, ni por antigüedad, un puesto de elección popular.
Rubén Barrera Ordóñez, egresado de la UNAM, abogado de profesión y dirigente de un importante y numeroso sector productivo veracruzano sabe, y muy bien que, para que el PRI regrese a Los Pinos, es necesario que las tres fuerzas que lo conforman se encuentren unidas y convencidas de que así tiene que ser.
El campesino, el obrero y el popular, más que la oposición, son los verdaderos ejes que hacen una increible diferencia entre el triunfo y la derrota de un partido que creó toda una infraestructura en el país, en resumen, que sabe gobernar pero que, en un afán protagónico, perdió el poder, el esplendor y hoy, se encuentra luchando por la gloria.
Éste es un curioso caso que quedará archivado en la memoria del estado de Veracruz, como aquel evento en donde un gobernador veracruzano, en pleno ’68 salió a dar la cara por la juventud de su entidad, Herrera Beltrán sabe de ello, lo vivió muy de cerca, su particular, claro que también lo sabe, Don Rubén Barrera Ordóñez también estuvo ahí, en el estadio con nombre de general, eran los jóvenes de entonces, las promesas del hoy, a los que el destino ya ha alcanzado, pero al parecer, Fidel no alcanza, con todos los problemas que tiene por resolver, a distinguir entre amigos y enemigos, se la dejo de tarea, a ver si lo entiende.
Acciones de respaldo como esta, no serán fáciles de encontrar en lo que le queda de gobierno al fidelismo, personalmente, en el lugar del gobernador, me acercaría a esos amigos, los que no han sido tomados en cuenta, los que tienen con que responder y como, los contemporáneos de entonces, de ahora. Quien sabe, tal vez y pueda quitarse de encima muchas lacaras disfrazadas que hoy, sólo quieren (y han logrado) colgarse del nombre y del membrete del fidelismo en beneficio propio, pero hacerlo con inteligencia no es fácil, se debe contar con amigos, esto es un ejemplo palpable.
















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