Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
Benedetti

En realidad, no son pocos quienes, tras mucho tiempo de dedicarse al oficio periodístico, se aventuran al ejercicio literario; hay sin – cuenta y pico escritores veracruzanos que, antes fueron buenos, muy buenos periodistas.
Parece que Veracruz es el Estado que encabeza la lista de estos intelectuales en el país, por alguna razón, por ejemplo: José maría Roa Bárcena (1827 – 1908) el olvidado xalapeño considerado el padre del cuento moderno, antes que Horacio Quiroga, fue director del periódico La Cruz en la Ciudad de México.
Carlos Díaz Dufoo, cordobés fundador junto a Manuel Gutiérrez Nájera de la Revista Azul, dirigió El Imparcial y El Mundo; el papanteco José de J. Núñez y Domínguez y que muriera en Santiago de Chile en 1959, fue director de la prestigiada Revista de Revistas; el porteño José Mancisidor, Gregorio López y Fuentes, Lorenzo Turrent Rosas, Celestino Herrera Frimont Rubén Salazar Mallén, Francisco Salmerón fundó la Revista Mensaje, Sergio Galindo dirigió la Revista La Palabra y el Hombre, Juan Vicente Melo dirigió la Revista Mexicana de Literatura y fue redactor de la Revista de la Universidad de México.
El increíble fundador de la única revista de teatro en México y que le pertenece a la Universidad Veracruzana, nos referimos a Emilio Carballido y por supuesto, el inmortal periodista, dramaturgo, cineasta, novelista, cuentista extraordinario, fundador de la Revista Taller poético, redactor de El universal y otros medios en su natal ciudad y puerto de Veracruz y la ciudad de México, nos referimos a Rafael Solana.
Y estos últimos meses, no podemos soslayar la aparición de la editorial “Libros de mi bolsillo” en dónde Jorge Arturo Rodríguez, periodista de muchos años y acualmente trabajando en el Congreso del Estado ha hecho ya una importante publicación: Nada yo soy Adán y hace unos pocos días, apoyado por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) y el H. ayuntamiento de Xalapa: Apostillas de un viaje sin retorno de Denis Hailet Ríos Montes.
A Denis lo conocí metido en una oficina del gobierno federal en la que, curiosamente, su trabajo está enfocado a checar y revisar y revolver periódicos y revistas en donde se habla del trabajo de la SCT, pero antes, ha sido un excelente reportero de los de a pie, de los que interrogan incisivamente, de los que observan y escriben sus notas con el sabor del que sabe manejar un artilugio literario y en “Apostillas” hace gala de ese aprendizaje y un manejo increíble de la crónica, con un rico sabor localista, casi, podríamos decir: Costumbrista.
Arturo ya nos amenazó ¡Por fortuna! Con otro volumen y esperamos, ansiosamente que, en no mucho tiempo, Denis Hailet Ríos del Valle nos haga el inmenso homenaje de volver a leer otros textos de su autoría, quizá algo que vaya más allá de la nota de sucesos que parece rayar en la novela negra y no deja de ser un simple chiste pésimo y peor contado…
















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