La Emoción

La Emoción

Carlos Morales Tapia | Cuando tenía 8 años, junto con un montón de amiguitos, estuve en el estreno de la más icónica de las películas de nuestros tiempos, hablo de Star Wars, eso fue, en el verano de 1978, en Córdoba, en el cine Olimpia, fue una emoción que, todavía hoy, me provoca lágrimas. Años más tarde, a punto de salir de la prepa, en la ESBAO, un grupo de estudiantes nos enfrentamos con las autoridades municipales y estatales…

Ese día, los estudiantes de la ESBAO hicieron correr a “La columna volante” y a la policía estatal, al día siguiente, casi quemaron varias patrullas del ayuntamiento y lo que sí lograron, fue la destitución del comandante de la policía; en la refriega, durante el día y noche anteriores, la policía disparó contra los estudiantes gas lacrimógeno y balas de goma.

El viento a favor de los estudiantes logró hacer que, los gaseados, fueran los policías y para defenderse de los balazos, las mesas de Los Portales, fueron un buen escudo; ahí, en medio de la gritería y la corredera, dos balas de goma me alcanzaron, una en el hombro izquierdo y otra en la pierna derecha, caí al suelo, pero, mis compañeros me rescataron sin problema.

Más tarde, en un descuido, elementos de la entonces Perjudicial del Estado, me detuvieron y me llevaron a la comandancia, el titular de la poli me aguantó 30 minutos, y tuvo mucha suerte, porque, de no haber llegado mi papá, me habría mandado al área de celdas, pero, un buen par de pescozones bien puestos y un “estate quieto” de papá, fue el mejor pago que pudo recibir el comandante.

La emoción era indescriptible, enfrentarse a la policía y traer (porque esa vez decidieron seguirme) a muchos compañeros gritando consignas por la muerte de un compañero a manos de la policía, lograr que removieran al comandante de la municipal, hacerle ver a los gobiernos municipal y estatal que, con La ESBAO no se juega y saber que, a nuestra causa se unieron varias escuelas más y paralizamos el Estado de Veracruz una semana.

Mejor que esa emoción, la que se siente cuando, en plena caseta de cobro de La Marquesa, ebrio y con el pomo en una mano y el vaso en la otra, la Federal de caminos te rodea y te encañona y te bajan del vehículo porque… ¡Querías pasar sin pagar! Total, voy aquí adelantito.

O esa otra emoción, la de tener a Silvio Rodríguez a dos metros de distancia y que te escuche y se ponga a cantar tu canción y la banda te quiere agarrar y tú ¡Feliz! Escuchando a Silvio con una mujer blanca sobre tus hombros…

O esa otra, la de salir de Garibaldi de madrugada y tener que acompañar al taxista porque,, “un conductor borracho”, le pegó y se iba a dar a la fuga y tú, como buen parroquiano, enojado porque el golpe fue de tu lado, querías madrear al conductor de la otra unidad.

Todas esas emociones, no se comparan con la emoción de sentir, un domingo por la mañana, que se te ericen los vellos de los brazos y la nuca, porque escuchas el Himno Nacional Mexicano, cantado por un puñado de hombres y mujeres valientes, que salieron a defender la soberanía del país donde vives.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Soy Carlos

Bienvenidos al portal de Yo Acuso, originado por la columna del mismo nombre y que hoy, aglutina las notas sobresalientes del día a nivel local, estatal, nacional e internacional

Invítanos un café

_Mi cuenta BBVA:

CLABE: 012 840 01514471765 4
Tarjeta: 4152 3142 4021 3903

_PayPal: https://www.paypal.me/yoacuso

-Spin:

CLABE: 72 8969 0000 5344 0331
BANCO: Spin by OXXO
Beneficiario: Carlos Morales Tapia

Escanea nuestro Código