
Una Visión Ciudadana | Alan Sayago Ramírez | La reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras una intervención militar estadounidense ha resaltado un momento crítico en la historia de Venezuela. Sin embargo, es imprescindible analizar la situación con un enfoque clave del teórico de la no violencia Gene Sharp, autor de From Dictatorship to Democracy. Su trabajo ofrece valiosas lecciones sobre cómo se generan las transiciones democráticas, enfatizando que la eliminación de un líder autoritario no garantiza automáticamente un cambio hacia la democracia.
Sharp sostiene que el poder de un dictador se basa en la cooperación de diversas fuerzas sociales. En su análisis, propone que un régimen realmente cae cuando la ciudadanía y los grupos que lo sostienen dejan de obedecerlo. Este punto es fundamental; la desaparición del líder no es suficiente si las estructuras que apoyan su gobierno permanecen intactas. Para que Venezuela avance hacia una democracia, es esencial que se fomente un proceso de cambio desde dentro, con participación activa de la sociedad civil y su capacidad de organización.
Las transiciones exitosas de dictaduras a democracias, como las vistas en España y Chile, han sido impulsadas por negociaciones internas, presión social y un claro desarrolló de nuevos acuerdos políticos. Eso significa que, aunque la intervención externa puede ser un factor que acelera ciertos cambios, no sustituye la necesidad de que la misma sociedad venezolana participe de manera activa en la construcción de su futuro democrático. Sharp afirma con claridad que “la liberación política no puede ser concedida por fuerzas externas; debe ser lograda por la propia sociedad”.
El reciente contexto venezolano resalta que, incluso ante situaciones de ruptura del orden político, el futuro del país dependerá de las estructuras y normas democráticas que se fortalezcan en el proceso de transición. La captación externa, aunque bien intencionada, no puede reemplazar la necesidad de instituciones robustas que representen verdaderamente a la población.
Los eventos más recientes han generado reacciones diversas dentro y fuera del país. Celebraciones en algunas regiones contrastan con el escepticismo de otros sectores, que demandan un enfoque que respete la soberanía y aspiraciones del pueblo venezolano. Este aspecto es crucial: la comunidad internacional, incluida la administración estadounidense, desempeña un papel en el contexto global que puede influir en situaciones locales, pero el éxito de cualquier transición política se basa en el diálogo interno y la construcción de un consenso que haga eco del deseo de la población.
Como señala Sharp, el camino hacia la democracia es un proceso que no solo se mide en términos de eliminación de regímenes, sino en el establecimiento de una cultura de diálogo, respeto y participación activa. El desafío para Venezuela es pesado: reconstruir la confianza, establecer reglas claras y garantizar representación efectiva, un esfuerzo que debe ser dirigido desde dentro para garantizar que cualquier transición hacia la democracia sea genuina y duradera.
Venezuela se enfrenta a la importante tarea de involucrar a su población en la lucha por la libertad y la democracia. Siguiendo las enseñanzas de Gene Sharp, es fundamental que el cambio no sea impuesto, sino generado y apoyado por los propios venezolanos. La democracia, al ser un proceso vital, debe ser construida con esfuerzo comunitario y un compromiso sincero hacia un futuro donde todos los ciudadanos se sientan representados y escuchados.
Alan Sayago Ramírez.
Delegado de la asociación política Estatal GAMEC, licenciado en Derecho, maestro en política y gestión pública y Doctorante en Derecho.
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