
«Es implacable. Cada día hay cambios. Cada vez que miro en el espejo, soy alguien diferente, repulsivo.»
– Seth Brundle
Carlos Alberto Hernández Nieto, el charro que no suelta la ubre
Carlos Morales Tapia | En el panteón de los charros sindicales, donde los dinosaurios del poder se aferran a la ubre del presupuesto con uñas y dientes, brilla con luz propia Carlos Alberto Hernández Nieto, el autoproclamado “líder” del SITISSSTE –ese que llegó a la dirigencia, haciendo tamales con sus allegados-. Este personaje, que parece sacado de una mala telenovela de traiciones y ambiciones, lleva casi dos décadas burlándose de los trabajadores del ISSSTE, quienes, con justa razón, lo señalan como el parásito mayor de su sindicato. ¡Qué honor, Carlitos!
Hernández Nieto presume logros que, según los propios sindicalizados, sólo existen en su imaginación. ¿Qué ha hecho por los trabajadores del ISSSTE? Absolutamente nada, salvo perfeccionar el arte de la simulación y el engaño, aferrándose al poder con la destreza de un trapecista de circo. Como buen charro sindical, ha aprendido de los maestros del siglo XX: prometer mucho, entregar nada y cobrar siempre y, ahora, con un sindicato naciente y con menos tiempo que el SITISSSTE, dando resultados ¡Urge que Carlitos se vea bien! Porque le está bajando la clientela.
Un líder que “defiende” … ¿a quién?
Desde el año 2000, cuando el SITISSSTE nació para “defender” a los trabajadores de confianza —esos que, irónicamente, no tienen derechos laborales reconocidos por la Secretaría del Trabajo—, Hernández Nieto se colgó la medalla de paladín. Pero, según documentos en poder de Yo Acuso y testimonios que circulan en redes como Facebook, su verdadera hazaña ha sido vender espejitos a cambio de lealtades. Los sindicalizados lo acusan de haberse entregado a la 4T, asegurando su reelección a base de comisiones y favores, mientras las promesas de mejoras laborales se desvanecen como el humo del cigarro, por otra parte, existen voces que claman a gritos: ¡Ya no hagan más famosa a esa rata!
El modus operandi es tan descarado como efectivo: llenar las carteras del SITISSSTE con allegados que no trabajan pero cobran, siempre y cuando garanticen votos para mantener a Carlitos en el trono. ¿Y los sindicalistas de a de veras? Ellos se quedan con las manos vacías, viendo cómo sus cuotas sindicales desaparecen en un agujero negro del que nadie, ni siquiera el mismísimo Hernández Nieto, ofrece explicación. ¡Ni un mísero centavo ha sido justificado! ¡Y vaya que ha sido un buen varo de las cuotas! ¿Sería para mantener a sus hijas en colegios caros?
La evidencia que quema
Los documentos en custodia de Yo Acuso, presentados desde 2015 por afiliados hartos de la opacidad en el SITISSSTE, señalan a Hernández Nieto como el rey de la corrupción sindical. Los trabajadores exigen saber qué ha pasado con sus cuotas, esas “conquistas sindicales” que, bajo su mando, se han convertido en un botín personal. ¿Dónde está el dinero, Carlos? ¿En un yate en Acapulco? ¿En una cuenta en las Islas Caimán? ¿O simplemente en la opulenta vida que llevas mientras tus “representados” luchan por sobrevivir?
Y no solo son papeles. Audios en poder de esta redacción, revelan la verdadera cara del “líder”. Hernández Nieto no sólo traiciona a los suyos, sino que usa a sus compinches para perpetuarse en el poder, como si el SITISSSTE fuera su feudo personal. Mientras los trabajadores claman por una auditoría, él se dedica a vivir como magnate, dejando a su paso un rastro de promesas rotas y bolsillos vacíos.
¡Basta de charros, basta de mentiras!
Los trabajadores del SITISSSTE están hartos. Su grito es claro: ¡exigimos una auditoría! Quieren que Hernández Nieto rinda cuentas, que explique cada peso, cada centavo, y que deje de esconderse detrás de su séquito de incondicionales. Porque, mientras él se pasea como intocable, los trabajadores del ISSSTE siguen sin ver los frutos de su esfuerzo.
Es hora de desenmascarar a este parásito sindical. Si tienes una denuncia, envíala a yo.acuso.blog@gmail.com Que la verdad salga a la luz y que los charros como Carlos Alberto Hernández Nieto paguen por sus fechorías. ¡El SITISSSTE no es su coto de poder!

















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