
Paz, al micrófono, condena el ataque contra los estudiantes y da por cancelada la lectura.
Octavio Paz aceptó varias veces las invitaciones de los estudiantes universitarios para ir a Ciudad Universitaria a leer sus poemas. Hay una fotografía famosa de agosto de 1967 en que lo vemos caminando por la explanada de la Rectoría en compañía de Carlos Fuentes y Marco Antonio Montes de Oca. Iban rumbo a la Facultad de Filosofía y Letras, donde Paz fue recibido por un nutrido público formado por maestros, alumnos y visitantes que se enteraron a tiempo de la realización de ese acto. Paz leyó aquella vez fragmentos de 𝘉𝘭𝘢𝘯𝘤𝘰, el extenso poema que la editorial Joaquín Mortiz imprimió ese año.

En junio de 1971, con base en aquella exitosa experiencia del 67, Roberto Escudero, Felipe Campuzano, Alan Arias y otros dirigentes estudiantiles de la Facultad de Filosofía y Letras, invitaron nuevamente a Octavio Paz a leer poemas en el auditorio Justo Sierra. La lectura se programó para el jueves 10 de junio a las seis de la tarde.
Ese mismo día, a las cinco de la tarde, una manifestación estudiantil en apoyo a los estudiantes de la Universidad de Nuevo León, partiría del Casco de Santo Tomás con dirección al Hemiciclo a Juárez.
Paz llegó al auditorio acompañado por Carlos Fuentes, Víctor Flores Olea (entonces director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales) y José Alvarado, su amigo de toda la vida, quien iba a presentar la lectura. Hacia las seis y media llegaron dos estudiantes e informaron a los presentes que la manifestación estudiantil había sido reprimida violentamente por grupos paramilitares a la altura de la Ribera de San Cosme. Había muertos y heridos. Paz manifestó su indignación y dio por suspendida la lectura. Los muchachos que llegaron con la noticia declararon que a partir de ese momento los estudiantes reunidos en el auditorio se constituían en asamblea permanente para examinar los hechos y enterar al resto de la comunidad estudiantil.

















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