
Hace un momento, cuando los diputados locales del estado de Veracruz estábamos entonando el himno nacional, la presidenta de la mesa directiva, fuera de todo protocolo, mantuvo el brazo izquierdo levantado con el puño cerrado, por lo que, de manera respetuosa, le solicité guardar la compostura a la que su investidura la obliga.
Como respuesta, con la intolerancia que la caracteriza, la diputada presidenta del Congreso, ordenó se me quitara el sonido de mi curul, no obstante que solo había hecho uso de la palabra por menos de 2 minutos, cuando el reglamento me permite hacerlo hasta por 10 minutos.

La Presidencia de la Mesa Directiva puede mostrar su incapacidad de dos maneras: por su ignorancia del Reglamento y por la arrogancia de la función.
Cuando estos dos factores coinciden, tenemos una Presidencia autoritaria como la actual, que rompe la gobernabilidad y violenta el derecho parlamentario.
Señora Presidenta: si no conoce el reglamento, renuncie; si le molesta lidiar con la oposición, renuncie; si su aspiracion es darle golpe de estado al presidente de la JUCOPO, diputado Esteban Bautista, renuncie y dedíquese a ello junto con el minigrupo pro Cuitlahuista y anti Nahleista.
No vamos a claudicar en la defensa de nuestros derechos parlamentarios ni de nuestras obligaciones como representantes populares.
Que la diputada morenista Tanya Carola no olvide que el Congreso es la representación plural de los veracruzanos, de la que es la presidenta, no nuestra patrona.
















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