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Fin de sexenio

Fin de sexenio

Clamé al cielo y no me oyó
de mis actos en la tierra pues,
responda el cielo y no yo

– Don Juan Tenorio…
(Y uno que otro diputado que juega a ser oposición)

Carlos Morales Tapia | Una entidad sumida en el crimen organizado, la violencia, el despojo, el abandono, la desidia y sin-cuenta y pico más de adjetivos, es lo que queda del sexenio de Cuitláhuac García Jiménez, el “honesto, honesto, honesto” gobernador de Veracruz, según palabras de AMLO, el más beneficiado con las devoluciones presupuestales de nuestra entidad.

Arropado por la solidaridad 4tera, más no así por el compañerismo correligionario ¡Mucho menos la amistad! García Jiménez llegó a un Congreso desangelado, frío en todos los aspectos y, más listo para recibir a Nahle que para despedir a quien, por sus gracejadas y trabajo de campaña con Obrador, vestido de payaso (traje que nunca se quitó) llamaron: Cuícaras.

Presumió obras que, por más que uno abre los ojos, que recorre -como dice la canción: de arriba abajo- la entidad, NO SE VEN, pero se siente el deterioro de las carreteras estatales que, en 6 años, no pudieron recibir, SIQUIERA, “una pintadita”, para saber a dónde empieza el acotamiento.

Pudimos escuchar cifras de una erogación millonaria en obras que, por ningún lado se ven, sin embargo, sí se pudo apreciar, durante todo el sexenio, el enriquecimiento de parientes, el nepotismo, el pago de facturas y el desorden por dejar el gobierno en otras manos, así como también, el encono para tratar a los adversarios políticos, que le llevaban ventaja electoral en varios distritos.

No le importó encarcelar a inocentes y su desfachatez llegó a tal grado que, desde la máxima tribuna del Estado, se atrevió a acusarlos de narcotraficantes cuando, era más que obvio, el cáliz político de esa situación que, comenzó con el presidente municipal, arropado por el secretario de gobierno y finaliza, con el descaro del todavía gobernador, de señalarlos como culpables de crímenes federales cuando, el único crimen cometido, fue: Llevarle ventaja a un enano municipal, cuya capacidad, ha estado en duda, desde que llegó.

Finalmente, tristemente, termina uno de los peores, si no es que, el peor sexenio en la historiografía veracruzana, el gobierno de García Jiménez.

A su consideración

Indira de Jesús Rosales San Román demostró tener las naguas bien puestas, encaró, con firmeza y decisión, al todavía gobernador, además de interpelarlo con contundencia y dejarlo, peor que en ridículo, entregando, al final, un reconocimiento a la… diremos ineptitud del gobernante saliente.

María Elena Córdova Molina, está demostrando capacidad en su trabajo legislativo, aunque, todavía está en su proceso de “capacitación”, en su última participación en tribuna, se le vió menos titubeante, menos “mandada” al matadero, lo cual es bueno y, a ojo de buen cubero, creemos que, en menos tiempo del previsto, la joven legisladora, tendrá lo suficiente para, desde tribuna, plantarse como matador ante el astado.

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