
Por eso los garroteros
el que no suspira, llora. – Corrido de Jesús García El Héroe de Nacozari
El 13 de noviembre de 1881, nació, en Hermosillo, Sonora: Jesús García Corona, hijo de Francisco García Pino y Rosa Corona de García.
En 1898, la familia decide trasladarse a Nacozari, lugar que, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se encontraba en plena efervescencia minera y ferroviaria.
Desde temprana edad, García Corona ingresó a trabajar a The Moctezuma Copper Company – Phelps Dodge, Co. en este pueblo minero, donde logró consolidarse como buen empleado a la corta edad de 17 años.
Su buen desempeño en la empresa minera le permitió ocupar el cargo de maquinista de locomotoras a la edad de 20 años.
El trenecito que conducia, hacía un recorrido estimado de 8 kilómetros del poblado de Nacozari, hasta la mina de El Porvenir, en el poblado de Pilares.
El 7 de noviembre de 1907, la jornada de trabajo prosigue con la monotonía de siempre: encender la caldera y preparar el viaje cotidiano.
Hay malas nuevas. Albert Biel, el ferrocarrilero encargado del tren y la tripulación se encuentra hospitalizado.
Corresponde a Jesús García asumir el mando. Su experiencia le facilita cumplir con las tareas básicas que se le ordenan.
Son las 2:00 p. m. Los obreros dejaron disipar el fuego de la locomotora, lo cual ha disminuido la presión del vapor.
El garrotero José Romero y Jesús García, intentan alimentar el fuego para incrementar esa presión, pero se percatan de un grave problema: la chimenea de la máquina está dañada.
El cedazo de alambre que cubre la parte superior para evitar que escapen brazas de la caldera está roto.
Los trabajadores del departamento de mecánica han ignorado la situación.
Esto representa un grave problema, ya que la tripulación había acomodado los furgones con dinamita justo detrás de la máquina, ignorando las medidas de seguridad que lo prohíbían de esa manera.
Justo en ese momento, los fuertes vientos arrojan chispas y brazas de la chimenea por el lado roto a lo largo de la locomotora y caen en las primeras dos góndolas, sobre las cajas de dinamita.
El incendio no se hace esperar. La tripulación intenta sofocar las llamas, pero el viento intensifica el fuego.
Es inútil. El río lleva agua, pero está muy alejado. La dinamita empieza a arder, pero sin hacer explosión.
Debajo de la carga hay cañuelas y detonantes; cuando el fuego los alcance, hará explosión la dinamita.
El sitio donde se encuentra la locomotora hará propicia una reacción en cadena con resultados fatales.
A escasos metros, se encuentra el almacén de explosivos con aproximadamente 45,000 kilos de dinamita.
Se encuentran también enormes tanques que generan y almacenan gas.
Al norte, a poco distancia del fuego, se sitúan grandes almacenes de productos químicos, pinturas y combustibles. La catástrofe es inminente.
No vamos a contar aquí todos los hechos de esa parte del día, sólo nos avocaremos a decir que:
Ni antes ni después, un civil ha recibido tantos honores por una hazaña de tal magnitud y valentía.
Muchas son las versiones que cantan loas a Jesús García Corona; en 1908, un año después, nace Ferrocarriles Nacionales de México (FerroNales).
Y en 1935, Lázaro Cárdenas decretó que, cada 7 de noviembre, se conmemore la hazaña de El Héroe de Nacozari.
Una de las versiones musicales más extendida de esa historia, es la interpretada por Francisco «El Charro» Avitia.
Hoy, les presentamos la del estudioso de la música mexicana, Óscar Chávez, donde se destacan los hechos de esa parte del día 7 de noviembre, cuando la pólvora ardió.
Sirvan estás líneas y el corrido interpretado por Óscar Chávez junto a Los Morales, para homenajear a Jesús García Corona y recordar a mi abuelo, Don Carlos R. Morales, conductor del ferrocarril del Istmo, que corría de Santa María, Oaxaca a Córdoba, Veracruz.
















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