LA DISPUTA POR NUESTRA EDUCACIÓN: UNA LUCHA HISTÓRICA
“No les gustan los contenidos a los
conservadores, eso no es de ahora”
– Andrés Manuel López Obrador

En México han existido a grosso modo dos proyectos sobre los cuales ha girado el debate educativo. Por un lado, están los que reproducen el sistema opresor y por el otro, los que buscan, a partir de la educación, la emancipación del ser humano y la construcción de una sociedad humanizada. En esta perspectiva, Paulo Freire (1969, p. 26) aclara: “La opción, por lo tanto, está entre una “educación” para la “domesticación” alienada y una educación para la libertad”. “Educación” para el hombre-objeto o educación para el hombre-sujeto”.

En la actualidad un frente de batalla está en la aceptación o no de la nueva familia de los libros de texto gratuito. Existe un grupo que llama a la sociedad a firmar para que se detenga la distribución de los libros, este grupo representa al neoliberalismo, son políticos de derecha, investigadores conservadores, empresarios trasnacionales, medios de comunicación y otros. Sus argumentos son tendenciosos y demuestran ignorancia, no sólo del proceso que se vivió en el diseño de los nuevos materiales, sino también de las pedagogías emancipadoras que fortalecen la asimilación consciente de los contenidos.

Pero ¿Qué les molesta a los conservadores? Si, a ellos que se creían dueños de México y su educación, a ellos que promovieron la privatización educativa, a los que hicieron de la educación un negocio, a los que formaron desde las competencias mínimas útiles al mercado laboral precario y deshumanizado, a los amantes de los currículos y exámenes exógenos y utilitarios… ¿Qué les molesta? Acaso será: ¿La rebeldía y organización – con todas las matices- de maestras, maestros, especialistas y científicos creadores de los nuevos libros de texto? ¿Qué hoy tenemos nuevos materiales con un enfoque emancipador? ¿Qué los saberes y experiencias de maestras y maestros sean parte de los libros de texto gratuito? ¿Que los libros respondan a la interdisciplinariedad para el diálogo de saberes entre conocimientos disciplinares, comunitarios y ancestrales? ¿Qué se abandone la formación de competencias mínimas que fragmentan los contenidos, al sujeto y a la comunidad?

¿Qué los materiales inviten a la reflexión, al diálogo, al debate, a la investigación y a la acción colectiva? ¿Qué se construyan comunidades conscientes capaces de transformar su territorio? ¿Qué las familias y otros agentes participen de forma decidida en la educación de los NNA? ¿Qué los nuevos libros de texto coadyuven en la revolución de las conciencias? ¿Qué a partir de la lectura de la realidad, las comunidades se organicen para cuidar y defender su patrimonio cultural y natural? ¿Qué la enseñanza situada sea la matriz de los proyectos y de la vida cotidiana de la escuela? ¿Qué la asimilación consciente construya aprendizajes críticos? ¿Qué los libros de texto gratuito tengan como enfoque la descolonización del pensamiento, la escuela y la vida misma? ¿Qué se forme en el pensamiento crítico, creativo y solidario?

¿Qué les molesta? ¿Qué los nuevos materiales recuperen la memoria histórica, las costumbres, la sabiduría ancestral y la identidad de los pueblos? ¿Qué se empodere a los grupos marginados para emanciparse? ¿En qué se combata todo tipo de opresiones? ¿Qué se esté construyendo otra narrativa, otra forma de hacer, pensar y vivir la escuela? ¿Qué las comunidades construyan sueños posibles desde cada territorio? ¿Qué la NEM haya recuperado elementos de las propuestas históricas y alternativas de educación? ¿Qué se valore lo local, sin negar una visión de mundo demodiverso? ¿Qué los libros coadyuven en terminar el divorcio entre la escuela y la comunidad-vida? Esencialmente, les moleta qué la Nueva Escuela Mexicana le haya regresado la voz al magisterio mexicano, les aterra que el magisterio y la comunidad reflexionen, dialoguen y construyan pedagogías emancipadoras y congruentes en cada territorio.

No, no preocupa que los voceros del conservadurismo llamen a firmar… Somos muchos más, maestros, colectivos, activistas, estudiantes, familias, etc. que luchamos por refundar la educación, la escuela y la vida. Que se escuche fuerte y claro, estamos felices por lo que se ha hecho hasta ahora, pero también estamos desafiados, todavía hay retos por superar, pero seguimos caminando y preguntando en cada territorio para descolonizar las prácticas, no, no se equivoquen, no nos detendremos, ni pediremos “perdón” por recuperar, hacer y pensar nuestra pedagogía mexicana – latinoamericana, nuestra esencia, nuestros sueños…
Tomado del muro de Luis Miguel Cisneros Valenzuela.
















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