Desayunamos un día de diciembre en La Casona del Beaterio, un restaurante del Centro Histórico de Xalapa, que visito desde que mi amigo, el doctor Víctor Antonio Tejeda-Moreno, me invitaba a degustar huevos rancheros tiernos con tocino, para conversar sobre filosofía, teología y política. Él tomaba café americano y yo pedía un lechero, que Héctor […]
a través de Tengo que pedalearle todos los días: Carlos Morales Tapia — literaficciones


















Deja un comentario