El señor de las transformaciones
Xolotl
El señor de las transformaciones, el gemelo precioso de Quetzalcoatl

México es un país mágico y lleno de leyendas, es el único país que sabe desafiar a la muerte y se burla de ella en sus tradiciones, como en los versos de la popular rama, tradición netamente veracruzana y que, incluso en su lugar de origen, cambia de versos dependiendo de la región, pero en la rama se canta que: “La calavera tiene un diente y la muerte, tiene dos”.

México es, hasta donde se sabe, el lugar en donde se le rinde culto a la muerte y los altares al Ángel Exterminador son frecuentes y más en estos tiempos de crimen organizado, pero pocos saben que, el culto a la muerte en nuestro país, data de antes de la llegada de los españoles a tierra firme.

Según el historiador jesuita, por cierto veracruzano, Francisco Javier Clavijero, el primer desembarco de Cortés se dio en Chiahuiztlan, cuyo nombre en náhuatl sería: Quiahuiztlán de Quiahuitl Lluvia y Tlan, lugar, aunque parece que, esotéricamente, para los antiguos mexicanos, era más que “El Lugar de la Lluvia” pues, ahí se encuentra uno de los más importantes cementerios ceremoniales.

Quiahuitztlan estaba cerca, según Clavijero, de otro importante centro ceremonial dedicado a la muerte: Mictlancuahtla, ambos en la costa veracruzana y ambos lugares, dedicados a la deidad más importante de los antiguos mexicanos: La Muerte. Pero también de la vida pues, los aztecas sabían que, más allá de la muerte, florecía la vida:

«¿Acaso en verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
sólo un poco aquí.
Aunque sea jade se quiebra.
Aunque sea oro se rompe.
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra,
sólo un poco aquí.»

Nezahualcóyotl (S. XV). Rey-poeta de Texcoco, señorío prehispánico aliado de México Tenochtitlán.

Mictlantecuhtli
Mictlantecuhtli, el Señor del Valle del descanso Eterno o del Bosque de los Muertos

La leyenda del Quinto Sol nos habla de la creación del hombre y de cómo se juntaron los dioses para crear una nueva era.

Cuando aún era de noche, cuando no había luz, los dioses se reunieron en Teotihuacan y se preguntaron entre sí: «¿Quién hará alumbrar, quién hará amanecer?».

Escogieron cuidadosamente a quien sería el nuevo señor que alumbrara y calentara a los hombres, fueron dos los elegidos, El Señor de los Caracoles, Tecuzistécatl fue escogido por ser grande, fuerte, pálido, hermoso; pero para acompañarlo y que no estuviera sólo en la bóveda celeste, tenía que haber alguien más.

Entonces escogieron a Nanahuatzin, el purulento, el jorobado, el buboso, el feo, el enano, el menos agraciado de los dioses, Su nombre significa «pleno de llagas», deidad pobre, despreciado por enfermizo y por las deformidades que tenía en su cuerpo.

Hicieron el rito, el ayuno y crearon una hoguera que habría de elevar al nuevo sol y cuando llegó el turno de Teccistécatl o Tecuzistécatl, éste se acobardó, dudó en inmolarse, en aventarse a la hoguera, en sacrificarse por los hombres para renacer más poderoso y ante su retroceso, el buboso, el purulento, el jorobado, se lanzó decidido a la piara y ascendió brillante, magnífico, hermoso y cálido rompiendo la oscuridad reinante.

Xolotl
HueyXolotl, el «Señor Viejo» El Huajolote o Guajolote

Al ver esto el Señor de los Caracoles, se aventó a la hoguera y salió refulgente como otro sol, pero los demás dioses enojados, cogieron u conejo y a conejazos le apagaron el brillo y lo dejaron pálido y sin calor, con el conejo marcado en su rostro, separado del sol alumbrando con su pálida luz sin calor cuando el sol se vaya a descansar.

Pero vieron que el sol no se movía y entonces, intrigados, mandaron al gavilán de obsidiana a preguntarle y el gavilán de obsidiana le dijo: – ¡Eh, tú! ¿Por qué no te mueves? Y el sol respondió: – ¡porque quiero la sangre y los corazones.

Pero la creación del hombre es lo que le da fuerza a la leyenda del quinto sol y para ello, los dioses reunidos en Teotihuacan meditaron y se preguntaron quién sería capaz de bajar a ver al señor de la muerte, el que guardaba los huesos preciosos de hombre y de mujer con los que crearían al nuevo hombre.

Xolotl
Xoloitzcuintle o Señor Joven, el perro sin pelo de los Aztecas

Cuenta la leyenda que eligieron a Quetzalcoatl para tal empresa y que su camino será secundado por el señor de las transformaciones, su gemelo precioso; dice la leyenda que pasaron muchas penurias e incluso, cuando estaba a punto de coronar la empresa, Quetzalcoatl, en su huida de Mictlantecuhtli, el Señor de la Muerte, cayó al suelo tirando los huesos sagrados que fueron picoteados por las codornices de obsidiana (por eso el hombre es imperfecto) y casi alcanzado por la ira del señor del Mictlán.

Más tarde, cuando ya había sido creado el hombre, el señor de las transformaciones se conmovió de la creación de los dioses porque no podía alumbrarse y calentarse durante la noche y condolido, robó el fuego sagrado y lo llevó al hombre y los demás dioses se enojaron con él y lo condenaron y lo persiguieron y en esa persecución, el señor de las transformaciones cambió muchas veces para no ser capturado:

Se convirtió en planta de maíz doble (Por ser el gemelo de Tonatiuh): Xolotl, pero fue

Xolotl
Axolotl (Ajolote) La última metamorfósis del Señor de las Transformaciones que se dió cuenta que ES imposible escapar de la muerte

descubierto y volvió a correr y se transformó en un maguey doble: Mexolotl, pero volvió a ser descubierto y escapó nuevamente para transformarse en HueyXolotl (Huajolote) – Señor viejo- lo volvieron a descubrir y escapó temiendo a la muerte que le esperaba y se transformó en perro Xoloitzcuintle –El bebé, elor joven- pero lo descubrieron y volvió a escapar llegando al lago de Texcoco al que se metió y se transformó en Axolotl (Ajolote)¸ Ésta es su última metamorfosis. Finalmente, el verdugo lo atrapó y le dio muerte. Xolotl es un dios que le tiene miedo a la muerte, que no la acepta y quiere escapar de ella mediante sus poderes de transformación.

Xolotl
La dualidad Vida – muerte Quetzalcoatl – Mictlantecuhtli

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