
No debería pasar desapercibida para ninguna mujer la fecha en la que se obtuvo el triunfo después de una larga y ardua lucha para conseguir los mismos derechos de ciudadanos que los del hombre y donde se reconoció su injerencia en el ámbito político y social de nuestro país, concediéndole el derecho de votar y ser votada.
Las mujeres han participado activamente en los cambios sociales y políticos de nuestro país desde las luchas armadas, y no precisamente como acompañantes o en roles propiamente de mujeres, sino en actividades militares, peleando hombro con hombro junto con los hombres en la defensa de nuestra libertad y soberanía. No queda duda de que la contribución de la mujer ha sido muy activa e importante.
Hoy en día este derecho puede sonar a algo muy común, ya que es inherente a nosotras desde que nacemos, pero fueron años de luchas y batallas peleadas por mujeres aguerridas, combatientes incansables como lo fue, Hermila Galindo, que en el año de 1916 envía un escrito donde solicita los derechos políticos de las mujeres y argumenta lo siguiente: “Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es, que no carezca de derechos. Las leyes se aplican por igual para hombres y mujeres; la mujer paga contribuciones, la mujer ayuda con los gastos de la comunidad, obedece las disposiciones gubernativas y por si acaso delinque sufre las mismas penas que un hombre. Así pues para las obligaciones, la ley la considera igual que a un hombre, solamente al tratarse de prerrogativas la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón.”
A partir de ahí, las mujeres se fueron uniendo en organizaciones, no importando la profesión, las tendencias, las clases sociales, las edades e incluso las simpatías políticas, su único objetivo en común era alcanzar el derecho al sufragio.
A los hombres les atemorizaba la idea de que sus mujeres obtuvieran este derecho, porque creían que con esto, se desintegraría la unidad familiar, que descuidarían su hogar y sus hijos, y que dejarían de admirar al hombre de la casa, al jefe de la familia y ya que la mujer cada vez obtenía más injerencia publica, querían que la política solo fuera de ellos y para ellos. Este argumento duro más de 35 años.
En 1937 Cárdenas envió al Congreso la iniciativa para que se modificara el artículo 34 constitucional, “Son ciudadanos de la República todos los hombres y mujeres que teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además……”. Ahí se plasmaría que la mujer era igual al hombre tanto mental como moralmente, era por lo tanto, reconocerlo desde el punto de vista social y político, es decir, otorgándole los derechos de ciudadanos. El tramite ya casi estaba listo, solo faltaba la declaratoria en el Diario Oficial de la Federación (DOF), pero el tramite no prosperaría durante todo su mandato.
Es hasta el año de 1952 que Adolfo Ruiz Cortines declararía que daría continuidad a los trámites que ya habían iniciado anteriormente, y que llevarían a cabo las reformas legales para que la mujer gozara de los mismos derechos políticos del hombre, y es así que 17 de octubre de 1953, aparece en el DOF el decreto donde se anunciaba que las mujeres tienen el derecho de votar y ser votadas para puestos de elección popular.
Facebook: Andrea Maldonado















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