*Una del Sacerdote Quintín…
Porque cuando alguien que queremos se nos adelanta al otro mundo, tenemos la creencia de que ellos van a estar bien, con mucha paz, amor y armonía porque van de avanzada a donde algún día tenemos que llegar todos nosotros, nos van apartando los lugares o abogando por los que aún quedamos en la tierra.
Las lagrimas nublan la vista de mis ojos cuando estoy de frente a la tumba de mi padre y de mi madre en el panteón Palo Verde; recordando lo mucho que pude ayudarles y quizás por mi falta de tiempo por estar siempre en el “Trabajo” por ser tan cumplido en mis labores, ahora que al paso de los años sin ellos, he analizado muy bien mi vida y me queda la esperanza de que algún día volveré a verlos, un hermanito, el mayor de la familia que por cierto solo conocí a través de una foto vieja que guardaba mi mamá… y se llamaba “Panchito” acompleta mi familia directa que están en el más allá.
Amigos… ¿Han pensado que mañana podemos no estar? Si eres político y servidor público… ¿No te aclaman en casa? Si eres de los que dicen: “Tengo que responder al llamado de mi deber”, “Mi jefe es de 24 horas de trabajo” “Lo siento si queremos bienestar económico tengo que matarme en el trabajo”.
El trabajo es sagrado, el trabajo es la base de todo lo que acontece en nuestro derredor, sin trabajo no tenemos dinero y sin dinero no compramos lo esencial, pensando en el dinero y las deudas se nos va la salud y sin salud ya valimos…
Voltea tantito hacía tu familia, ella te reclama en su vida, eres parte de ellos ahora si como dice el dicho En vida hermano, en vida, convive, disfruta date tiempo para compartir con tus seres queridos lo mas hermoso que Dios nos ha regalado… ¡La vida!
No te pase lo que a mi, que cuando quise dedicarle tiempo a mi gente ya era demasiado tarde para eso, que feo es saber que quien te dio la vida se ha ido para siempre sin poder despedirte, como a mamá que lamentablemente se fue sin poder despedirme de ella “Catita” mi comerciante de pollo destazado en los lavaderos de Ruiz Cortines y en el Mercado Jáuregui, aquella viejita que por darle a sus semejantes se quedaba sin comer, endrogándose por “juntar” para la nota del pollo que le fiaban para comercializar, aquella señora que hoy la recuerdo con todo el amor de mi corazón, de mi alma, a mi viejito Ángel que recorría toda la ciudad buscando traernos de comer, y cuando éramos pequeños se dedicaba al oficio de betunero que lustraba calzado en la calle de Tamborrel a un costado del Mercado Jáuregui donde yo…Sacaba la basura de las “Floreras y polleras” y donde comenzó mi escuela de la vida.
La Colonia José de Jesús Panes me vio crecer, mis ilusiones, mis sueños de llegar a ser una persona “grande”; de extracción humilde, ahí en la cancha de futbol que en tiempos de lluvias se convertía en una laguna cuando el Río Carneros se desbordaba e incomunicaba al barrio, teniendo solamente la opción de entrarle por la Colonia Estibadores o 3 de Mayo.
La J. J. Panes, aún olvidada por las autoridades en todos los sentidos, sin los servicios básicos de drenaje, ni banquetas, ni mucho menos calles pavimentadas, a pesar de estar a 2 minutos caminando de la avenida Ruiz Cortines, ahí viví mi niñez llena de carencias, ahí en una casa de madera y lamina de cartón que en tiempos de aguaceros se llenaba de hoyos y se inundaba el piso de lodo, ahí estaban ellos: Papá y Mamá, cuidándonos a mis hermanos y a mi, hoy decidí no escribir de política ni de grillas por respeto a ellos, pero caray creo que sí…una grillita al final para alguien que se la merece.
Me decía mi esposa Cecilia Sanabria Gómez el sábado que acudimos al Panteón municipal de Coatepec que: “Para nosotros es muy difícil, doloroso y cruel, perder a nuestros padres de acuerdo a la etapa en que nos encontremos en nuestra vida, porque ahora pienso que mis seres queridos padre, madre y hermano entre otros, estoy en comunicación constante y recuerdo cuando mi papá falleció cuando tenía la edad de 6 años, mi madrecita Guadalupe Gómez Xilot llenó el vacío de su ausencia, ahora se que ellos ya no sufren que están con Dios y que desde donde están me cuidan, mis almas benditas van donde voy”.
Así es miren… Catalina López Carballo, mujer que me regaló la vida que Dios me envió, Doña Catita como la conocieron, tuvo el valor único de la humildad, del respeto, de la gratitud y del amor….La recuerdo con amor, respeto y admiración, al igual que a mi padre Ángel Villegas González, quienes a mis 7 hermanos nos enseñaron a trabajar y ser honestos en la vida para que pudiéramos ser aceptados donde quiera, en su memoria quise dedicar esta columna porque sé que gracias a ellos soy lo que soy…y por siempre seguiré superándome hasta lograr mis objetivos. Dios conmigo y contra Díos… ¿Quién?
Ayer dos de noviembre despedimos a nuestras animas benditas que nos vinieron a visitar, a compartir con todos nosotros los alimentos y bebidas que les ofrecimos en los altares para que se llevaran el sabor de lo que les gustaba cuando estuvieron en este plano material, en punto de las doce del día levantaron el vuelo de nuevo hacia el lugar donde reposan en paz perpetua, todos, todos, todos, seres queridos, amigos, familiares y quienes vinieron de invitados…Dios los tenga en su Santa Gloria.
Viene la grilla…del Padre Quintín.
El día lunes 28 de febrero del 2000, por cierto era día festivo por el carnaval de Veracruz, cuando me avisaron del fallecimiento de mi madre, en la noche comenzamos a buscar la “Sábana Santa” donde se envolvería el cuerpo de mi mamá, sin resultados positivos, anduvimos buscando negocios dedicados a ellos pero nada, se entendía por ser día feriado y ya noche.
Alguien nos dijo que en catedral estaba abierto y ahí aprovecháramos la presencia del Padre Quintín para bendecirla, ok perfecto como de rayo nos fuimos a comprarla y efectivamente estaba… ¡abierto! Hicimos la adquisición y preguntamos a la monjita que nos atendió: ¿Disculpe está ya bendita?-“No, pero pueden esperar al padre Quintín que ya terminó la misa y enseguida viene por aquí tiene que pasar” contestó muy amable.
Escasos 5 minutos esperamos y lo vimos subir…
¡Padre Quintín! ¿Me puede por favor bendecir la Sabana Santa? Es que mi madre acaba de fallecer y queremos llevarla para cobijarla en su viaje eterno.
De manera déspota y prepotente mi sacerdote favorito, aquel que cada domingo me gustaba escuchar su misa en la Iglesia de San Antonio de Padua que se ubica en la calle de Ignacio de la Llave me respondió:
“¿Para que? ¡Así llévensela, no tengo tiempo! Molesto enfatizó “De todas maneras ella ya no está aquí y para eso le rezan los rosarios durante 9 días”
-Pero padre….
¡Discúlpenme por favor me tengo que ir!…
Ni hablar, ya los aburrí, pero quería sacarme la espinita de una persona que solamente se que se apellida Quintín y que aun sigue en la catedral metropolitana enseñando “La palabra del señor” y poniendo de ejemplo su bondad y amor al prójimo ajá….
P.D. Desde entonces a esa persona que ahora le ha dado por opinar de la política y del gobierno, ni me va ni me viene y también desde esa fecha dejé de asistir a misa cuando él oficia.
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