En Veracruz es ya toda una costumbre y tradición que el Comité Directivo Estatal de Acción Nacional, defienda férreamente a sus funcionarios y militantes cuando éstos son acusados de cometer algún ilícito. Así se tengan todas las pruebas para hacerlos distinguidos huéspedes de algún Cereso, al menos, durante los últimos años, esto nunca ha llegado a suceder, pues de inmediato, la Justicia se negocia en beneficio de los acusados, quienes apoyados por su dirigencia, de inmediato se declaran víctimas de sendas campañas de desprestigio y difamación.
Así pues, con gran cinismo la presidencia estatal de ese instituto político, pasando por Alejandro Vázquez Cuevas y terminando con Enrique Cambranis Torres, siempre que ha existido alguna acusación en contra de algún militante o funcionario albiazul, sin importarles salir medio tatemados, han metido algo más que las manos al fuego por ellos.
Basta con recordar como en su momento se defendió al indefendible cacique sureño Cirilo Vázquez, quién durante su época de gloria quedó a deber más de una vida. Sus múltiples fechorías, en lugar de ser condenadas y repudiadas por el partido de las «manos limpias» fueron premiadas y con creces, tanto así que su descendencia hoy goza de un privilegiado fuero que ya quisieran muchos militantes que han dejado su vida en ese instituto político.
También está la defensa a capa y espada que la dirigencia albiceleste emprendió para librar al exalcalde de Las Choapas, hoy diputado independiente, Renato Tronco Gómez, de la cárcel, por haber sido el autor intelectual del asesinato de su propio regidor, quién lo había acusado de manejar los recursos públicos con una gran ligereza.
Más recientemente, El Comité Directivo Estatal del PAN en pleno, encabezados por su presidente, Enrique Cambranis Torres, salió a defender al alcalde de Alvarado, Bogart Ruiz Rosas, quién era investigado para determinar si al igual que sus policías municipales, incluido su primo, facilitó de algún modo la operación de la banda de secuestradores del empresario Juan Carlos Mata, quiénes por cierto asesinaron al comandante de la policía ministerial, Simitrio Rodríguez Gómez, quién hoy estaría vivo si no fuera porque los policías municipales por una módica cantidad de dinero, se cambiaron de bando.
En todos estos casos y en muchos otros más, nunca de los nuncas escuchamos a la dirigencia del panismo veracruzano pronunciarse porque las investigaciones llegaran hasta sus últimas consecuencias, cayera quién cayera. Mucho menos se dijo algo para privilegiar el Estado de Derecho.
Al contrario, estos delincuentes, por ser azules, fueron defendidos a toda costa, de hecho, algunos de ellos, gracias al resultado de las negociaciones en lo oscurito, no sólo se libraron de una fría celda, como correspondería, sino que además fueron premiados con tremendos huesos.
Hoy por hoy, las cosas son distintas, o al menos eso parece, ya que el líder de los panistas veracruzanos, Enrique Cambranis Torres, al menos en su discurso, ha dejado sólo y a su suerte al delegado de la CST en Veracruz, Agustín Basilio de la Vega, quién tendrá que hacer frente a las investigaciones que la PGR realiza en su contra por haber favorecido con obras a empresas con finanzas clonadas y otras linduras más, esto, sin mencionar que su cabeza pende de un hilo por el millonario subejercicio detectado en esa delegación.
Aunque todo parecería indicar que la dirigencia estatal albiceleste por fin ha entrado en razón y ya no defenderá más delincuentes, lo cierto, es que las cosas no son así, ya que el discurso de Cambranis Torres en torno a este asunto se debe a que él mismo se encuentra entre la espada y la pared, ya que si defiende a Basilio de la Vega de las acusaciones de Marcos Salas y Julen Rementería del Puerto, sería tanto como declararle la guerra al grupo calderonista que apoyo su llegada a la presidencia de ese partido y, por el otro lado, al no defenderlo, traiciona al grupo de su mentor y creador, el exdirigente panista y actual diputado local, Víctor Alejandro Vázquez Cuevas.
Por ello, Cambranis Torres, al tocar el tema, para no meterse en más aprietos de los debidos, por un lado, se pronunció a favor de que el asunto se investigue a fondo, pero por el otro, pidió un cese a al molesto e incómodo fuego amigo.
Lo cierto, es que este asunto, podría pisar más de un callo y no precisamente panista, pues es bien sabido que el delegado de la SCT Veracruz, quién por cierto es protegido por la amistad existente entre el mandatario veracruzano y el titular de esa dependencia federal, privilegio a más de una constructora afín al gobierno del estado, así que si la PGR hace bien su trabajo muchos serán los trapitos sucios que en este asunto saldrán a relucir.
PS: El ex priísta, exconvergente y ahora diputado federal panista y empresario de la construcción Marcos Salas no cambia, ya puso sus ojos en el puesto que seguramente Basilio de la Vega dejara vacante en los próximos días. Mal harían en concedérselo, puesto que eso de ser juez y parte no es bien visto en ninguna parte. No vaya hacer efectivo aquél dicho que dice que quién parte y comparte se queda con la mejor parte.
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