Verónica Woodhouse
La corrupción se ha apoderado del Tribunal Superior de Justicia de la entidad Veracruzana, por ello, si de verdad el presidente de la Judicatura, Reynaldo Madruga Picazo, pretende erradicarla, debería comenzar por limpiar su propia casa, pues es ahí, desde el mismísimo seno del Poder Judicial, en dónde utilizando su nombre y su alta envergadura, oscuros personajes entretejen las redes necesarias para cometer toda clase de ilícitos.
Se dice que la justicia es y debe ser ciega para poder castigar a los culpables sin inclinar la balanza hacia uno u otro lado, sin embargo, en Veracruz, esto no se aplica del todo, ya que a veces, la justicia no sólo es ciega, sino también, según convenga sorda y muda.
De nada sirve que Madruga Picazo se maneje ante la opinión pública como un probo hombre de leyes, incapaz de torcerlas a conveniencia, si su gente más allegada, con absoluta impunidad, se dedica a robar, extorsionar y amenazar a cualquiera que se les ponga enfrente.
Amparados bajo el seno mismo del Poder Judicial, jueces y ministerios públicos, gracias a la protección del secretario particular de Madruga Picazo, Miguel Ángel Gómez, operan como una banda delincuencial plenamente organizada a la que poco o nada le importa el Estado de Derecho, pues para ellos, los privilegiados, las leyes fueron hechas para ser violadas o para ser manejadas a su propia conveniencia.
Para estos oscuros personajes, los sueldos que mes con mes devengan, al parecer, no les son suficientes, por ello, empleando el tráfico de influencias e incurriendo en una serie de ilícitos que por supuesto nunca son detectados y mucho menos castigados, tuercen las leyes a su favor para ganarse unos cuantos pesos de más. Total, con las Ley de su lado ¿Quién puede ponerles un alto?
Así pues, extorsionan, amenazan y roban sin que ninguna autoridad sea capaz de fincarles algún tipo de responsabilidad, cómo lo harían si ellos representan uno de los tres poderes y a la mismísima JUSTICIA.
Las historias de corrupción en el seno del Poder Judicial, son muchas y muy variadas, pero este día, la que nos ocupa, involucra al secretario particular de Madruga Picazo, Miguel Ángel Gómez, quién a decir del compositor Víctor Arcos (uno de los muchos agraviados) protege a una delincuente disfrazada de Agente del Ministerio Público, María de Lourdes Escobar Zarate, con quién sostiene relaciones non santas.
Resulta pues, que en sus ratos libres, esta agente del MP, se dedica a embaucar incautos para luego robarlos y exprimirlos económicamente, para lo cual, escoge a funcionarios y hombres mayores que de preferencia estén casados, ya que así, por temor al escándalo familiar o al escarnio público, no se atreverán a denunciar y ya si lo hacen, pues el particular de Madruga Picazo y sus jueces amigos, se encargan de mover la balanza de la justicia para que el asunto no prospere y todo quede en casa.
Hace algunas semanas, esta agente del Ministerio Público, le robó una camioneta al artista Víctor Arcos, quién cómo era de esperarse, presentó la denuncia respectiva esperanzado en que las autoridades procedieran conforme a Derecho. Vaya error.
Como respuesta a su denuncia, Víctor Arcos, en lugar de su camioneta o de una orden de aprehensión en contra de la delincuente, quién además se dio el lujo de autoendosarse la factura del vehiculo falsificando la firma del propietario del mismo, recibió una llamada telefónica de quién se dijo ser secretario particular de Madruga Picazo, en la que con asombrosa prepotencia, tras amenazarlo se le advirtió que por haber presentado una denuncia en contra de su protegida, «tendrá que asumir las consecuencias».
Sin duda alguna, el presidente de la Judicatura, Reynaldo Madruga Picazo, deberá tomar cartas en el asunto para aplicar todo el peso de la Ley en contra de este grupo de delincuentes que utilizan su nombre y su encargo para hacer de las suyas, ya que no hacerlo así, seria tanto como darles su aval y consentimiento para continuar delinquiendo a nombre de la «presidencia del Tribunal Superior de Justicia.¨
PS: Quién también resultó ser toda una fichita, es ni más ni menos que el juez Primero de Primera Instancia con sede en Pacho Viejo, Ariel Robinson, pero eso, lo dejaremos para otra entrega…
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