…y las viejas banderas
llamando a las trincheras
desde el mural añil
de la pared…
Sabina
“Dicen que genéticamente nacimos con un futuro predeterminado, no creo en eso, por ejemplo: mis papás; sólo uno de ellos terminó la primaria, nunca leyeron más de un libro entre los dos. He leído miles y escrito una docena ¿A dónde voy con esto? A que uno se crea su propio destino.”
Parafraseando una frase de Lincon Rhyme en una novela de Jeffrey Deaver
Aunque aún no he escrito esa docena de libros, mis textos y colaboraciones en periódicos y revistas, así como los píamente hechos públicos por los amigos en el De eFe, con facilidad superan la veintena ya que, sin modestia –como ya lo habrán notado- hace 21 años que vivo de escribir.
No es fácil pero sí, es el tiempo suficiente para reflexionar y sostener que no quiero vivir eternamente pues, basado en experiencias propias y ajenas, los errores que otros cometieron en el pasado, otros los están cometiendo hoy.
La noche del jueves 9 de octubre de 2008, el presidente de la República Mexicana lanzó –literalmente escupió a sus gobernados- un mensaje a la nación. La crisis económica nos está partiendo la madre a todos, dijo, aunque no precisamente con esas palabras, curioso, cada vez son más los que no ven televisión, por lo menos, no en sistema abierto.
Muchas de las medidas que se aplicarán –casi todas- las puso en marcha José López Portillo en su momento: devaluación del peso para sostener al dólar, en lugar de aprovechar el momento y fortalecer la economía mexicana, ahora que se puede y hay recursos, apretarse el cinturón con medidas de austeridad, en fin, una aspirina al enfermo de cáncer cuando se tiene el remedio a la mano para curarlo.
Esto ocurre curiosamente –citando a Sabina- ahora que está tan lejos el olvido. Una devaluación que pone al dólar de 10 a 12 pesos en medio de una crisis económica que, lejos de ayudar a la hacienda nacional y por ende, a los bolsillos de los votantes (situación que se reflejará en las urnas) daña más la ya de por sí deteriorada imagen de un Felipe Calderón y su partido con él, alimentando, a la vez, la semilla de una planta que en nuestro país germina, por lo menos, una vez cada cien años y que no queremos, pero demasiado ansiamos que ya suceda.
Cuando llegue la revolución, va a estar patrocinada por todas las compañías trasnacionales asentadas en suelo mexicano y por aquellas que saben que las luchas armadas generan recursos y buenos dividendos y que en México –como en Irak, Kwait, Arabia Saudita y todos esos países de donde vienen los terroristas- hay petróleo.
“Habana de pie, no sabría como amarte de otra forma; Habana de pie, tanto odio, tanto amor y tantas cosas, Habana de pie, sólo quiero naufragar hacia tus costas”, escribió el cantautor argentino Fito Páez y luego, citando a Sabina que remata “de cabeza” diciendo: “desde el balcón que daba al malecón veía cada mañana, los peces de la Habana, bailando con la historia un guaguancó.”
Y si como dice Sabina que: “desde el balcón la calle era un danzón y el cielo una acuarela, manchada por las velas de las tres carabelas de Colón.” En México todavía seguimos cantando, por las velas de las naves de Cortés aquello de Gabino Palomares que dice “oh, maldición de malinche, enfermedad del presente, cuando dejarás mi pueblo, cuando harás libre a mi gente.”
Porque es entonces –como en ésta crisis económica- que la historia universal se convierte en la historia de las grandes migraciones humanas y mientras los centro y sudamericanos (los sudacas en Europa) viajan hacia USA, con gran probabilidad puede ocurrir que, desde USA nos comiencen a llegar güeros a América Latina pues, aunque “América” es un país que construyeron manos extranjeras ya que, gracias a los ingleses que exterminaron casi hasta la extinción a las tribus de esa zona continental, fueron los irlandeses quienes levantaron las grandes edificaciones que aún hoy se pueden observar en “La Gran Manzana”, el lugar de convergencia de “Los Cinco Puntos”, lo que fue una zona marginal y sub urbana, y que junto con la administración judía, -que se siguen creyendo el pueblo elegido- se convirtió en el corazón que nos está matando hoy a todos, gracias a la condición supina en la que se encuentran nuestros mandatarios y gobernantes.
Un país que hoy tenemos que salvar del borde de la quiebra nos está quebrando ¡Hazme el chingado favor punto com! ¿Dónde quedó la locura de los que se perdieron en el mar? ¿Y las vidas por la sangre aquí y allá? Sin embargo, por fortuna y por desgracia, todavía hay gobernantes que saben que, de tanto jalar, la reata se revienta… ya no se diga más en Veracruz.
“Gracias a que mi musa se las da de cerebral, son pobres mis compases para expresión corporal, no danzaran mis prosas las reinas de discoteca, no vendrán los cirqueros a hacer su gran acto de piruetas y es una pena, la verdad, porque sería algo inefable, cambiar la torpe realidad y ser o Borges (Borges por decreto presidencial foxista) bailable, pues que penita y que dolor, no tendré el Novel, no señor.” Según Krahe.
Triste es ver como, todo por lo que murieron esos a quienes hoy llamamos héroes, vale madre en momentos de crisis como estos donde brilla el apellido Hidalgo en un país mágico y misterioso donde habitan Dios y su madre Tonantzin del Tepeyac (por cierto, de cuna árabe) y en un estado de Veracruz con el agua hasta el cogote, un mil doscientos millones destinados a seguridad pública, según palabras del gobernador, cuando estaban predestinados a obra pública, por suerte o por desgracia, el gobernador no se refirió a la seguridad de quién serán destinados tantos recursos.
“Gracias a mi tozuda decisión existencial, no cabe entre mis planes dar ningún salto mortal, no gozarán las honras funerales mi alma en pena, no vendrán los gusanos a tirar de la cadena y es una pena, la verdad, porque sería algo divino ver, como todo es vanidad y yo, en decúbito supino, pues que penita y que dolor, no tendré esquela, no señor.”















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